Responder a: El dilema de la línea de costa ¿Ingeniería, retirada o naturaleza?
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Puntos B10
La gestión de un tramo costero en erosión crónica donde coexisten asentamientos humanos, infraestructura turística y biodiversidad expone el núcleo del dilema contemporáneo de la zona marino-costera: los sistemas litorales son naturalmente dinámicos, pero la velocidad del cambio climático y la ocupación antrópica histórica impiden respuestas puramente binarias.
A continuación, presento mi postura ante las interrogantes planteadas:
1. ¿Prohibición absoluta de la ingeniería rígida o intervención destructiva «aguas abajo»?
Adoptar una postura dogmática, ya sea prohibiendo de forma radical toda estructura o permitiendo la ingeniería dura indiscriminada, es una receta para el fracaso socioecológico. Como bien señala el Dr. Giorgio Anfuso, los muros y espolones tradicionales generan efectos de eco y transfieren la erosión destructiva aguas abajo, alterando hábitats críticos. Sin embargo, en zonas de alta criticidad socioeconómica inmediata, la solución no es ceder pasivamente al colapso, sino transicionar hacia ingeniería blanda, obras híbridas o permeables y, fundamentalmente, hacia la retirada estratégica (desingeniería) en los puntos donde la ocupación humana sea insostenible a largo plazo. La infraestructura rígida tradicional ya no es viable como primera línea de defensa.
2. Ante la incertidumbre climática, ¿quién debe ceder primero?
La naturaleza no puede negociar ni «ceder»; intentar forzarla mediante diques o dragados constantes solo incrementa la vulnerabilidad sistémica, tal como lo demuestra la pérdida de amortiguadores naturales frente a eventos extremos. Por lo tanto, ni la naturaleza ni las comunidades locales vulnerables (como los pescadores artesanales) deben cargar con el costo principal del desequilibrio.
Quien debe replantear su lógica y ceder primero es el desarrollo económico inflexible y la mala planificación territorial. La gestión costera moderna exige una jerarquía clara:
Priorizar la relocalización planificada y la compensación justa para las actividades económicas incompatibles con la dinámica litoral (como ciertas infraestructuras turísticas mal emplazadas).
Proteger los medios de subsistencia y el tejido social de las comunidades de pescadores tradicionales mediante la co-creación de medidas de adaptación basadas en ecosistemas (SbN), respetando sus vínculos históricos con el territorio.
Restaurar el espacio de acomodación de la costa (dunas, humedales y franjas de amortiguamiento), permitiendo que el litoral disipe naturalmente la energía del oleaje ante la mayor frecuencia de tormentas.
