Hace aproximadamente quince años, un maestro proveniente de algún rincón del Magdalena llegó a una institución educativa de Santa Marta para enseñar una de las asignaturas más temidas por los estudiantes: Matemáticas.
Entre sus estudiantes había uno que parecía destinado a pasar a la historia por las razones equivocadas: desordenado, indisciplinado, recochero y peleador. Era de esos jóvenes a quienes resulta fácil etiquetar, sin detenerse a descubrir qué hay detrás de su comportamiento.
Ese estudiante era yo.
Sin embargo, aquel docente vio algo que otros no habían visto. Donde algunos encontraban problemas, él encontró posibilidades. Donde otros veían indisciplina, él percibió una chispa que ni yo mismo sabía que tenía.
Un día me hizo una propuesta inesperada: participar en un concurso de ecuaciones.
Yo no era precisamente el mejor estudiante de Matemáticas. La asignatura me costaba y el reto parecía superar mis capacidades. Pero había algo que pesaba más que mis propias inseguridades: no quería decepcionar al profesor que había creído en mí cuando yo todavía no tenía suficientes razones para creer en mí mismo.
Así que estudié, repasé, practiqué y me esforcé como pocas veces lo había hecho. Finalmente, obtuve un excelente resultado en aquel concurso.
Pero lo verdaderamente importante no fue el resultado académico. Fue lo que ocurrió después: aquella experiencia me ayudó a descubrir mi vocación por la docencia.
Hoy soy Orlando Laborde, el Profe Orlando. Y si algo tengo claro es que parte del camino que me trajo hasta aquí comenzó con un maestro que decidió mirar más allá de mis dificultades.
Por eso, cuando me preguntan qué puede hacer un profesional que todavía no es capaz de hacer la inteligencia artificial, pienso inevitablemente en aquella historia.
¿Podría una IA explicarme ecuaciones? Por supuesto. ¿Podría diseñar ejercicios personalizados, identificar errores en mis procedimientos y ayudarme a prepararme para un concurso? Sin duda.
Pero hay una diferencia fundamental entre ayudar a un estudiante a resolver un problema matemático y reconocer que ese estudiante tiene un potencial que todavía no ha descubierto.
Mi profesor no cambió mi historia porque tuviera todas las respuestas. La cambió porque vio en mí una posibilidad y me dio una razón para intentar alcanzarla.
El psicólogo humanista Carl Rogers defendió la importancia de crear condiciones que favorezcan el crecimiento y el desarrollo de las personas. Esa idea sigue teniendo una enorme vigencia en la educación: enseñar no es únicamente transmitir conocimientos, sino acompañar a otros en el descubrimiento de sus capacidades.
Esto no significa que debamos temerle a la inteligencia artificial. Al contrario, es una herramienta extraordinariamente poderosa que debemos aprender a utilizar a nuestro favor. Puede ayudarnos a innovar, personalizar el aprendizaje, crear recursos y liberar tiempo para dedicarlo a lo verdaderamente importante.
Pero necesitamos criterio profesional y curaduría humana. No todo lo que produce una IA es pertinente, no toda respuesta es correcta y ninguna herramienta debería reemplazar nuestra responsabilidad de comprender a quién estamos educando.
No tenemos que competir con la inteligencia artificial. Tenemos que aprender a utilizarla sin perder nuestra humanidad.
Como docentes, profesionales o futuros profesionales, tenemos la oportunidad de hacer algo extraordinario: reconocer talentos, abrir puertas, ofrecer oportunidades y dejar huellas positivas en la vida de otras personas.
Quizás nunca sepamos cuántos futuros docentes, científicos, artistas o líderes están sentados hoy frente a nosotros, esperando que alguien vea en ellos algo que todavía no pueden ver por sí mismos.
Yo tuve un profesor que lo hizo. Y hoy, desde mi propia labor docente, intento innovar, aprender, superarme, explorar las posibilidades de la inteligencia artificial y compartir con otros todo aquello que pueda contribuir a transformar la educación. Pero, en medio de tantos avances y herramientas, hay algo que no quiero perder de vista: seguir aprendiendo a ser, aunque sea un poquito, como aquel maestro.
A él, que probablemente nunca imaginó hasta dónde llegaría aquel gesto, le debo parte de lo que soy. Porque no solo me enseñó una asignatura; con su ejemplo, me mostró una vocación. Me enseñó que detrás de cada estudiante hay una historia por descubrir y un potencial que merece una oportunidad.
Por eso, más que competir con la inteligencia artificial, quiero aprender a utilizarla para ser un mejor docente, sin olvidar jamás que la tecnología debe estar al servicio de las personas y que nuestra mayor huella quizá no esté en lo que enseñamos, sino en aquello que despertamos en los demás.
Gracias, maestro, por haber visto en mí lo que yo todavía no podía ver. Hoy sigo intentando superarme, no para alcanzar tu grandeza, sino para aproximarme, aunque sea un poquito, a ella. Y si algún día consigo que un estudiante descubra su vocación porque creyó en sí mismo después de que yo creyera en él, sentiré que, de alguna manera, tu legado sigue vivo.
Porque la inteligencia artificial puede ayudarnos a transformar la educación, pero hay maestros que transforman vidas enteras.
Y yo tuve la fortuna de encontrarme con uno de ellos.
Ahora te pregunto a ti:
Reflexiona en los comentarios:
Referencias bibliográficas
Rogers, C. R. (1969). Freedom to learn: A view of what education might become. Charles Merrill.
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Comentarios 84
Lo que me llamo la atención fue la parte donde decía que el no se creía capaz de hacerlo,pero un docente le tuvo confianza y vio más allá de sus capacidades. A pesar que no sabía, insistió y no se rindió.Y su docente le dió la oportunidad.
Me identifique con la parte que decía que era desordenado,recochero y peleador ,una vez también fui ese estudiante,en su caso un docente confío en el y vio más allá.
Nos recuerda algo muy importante muchas veces juzgamos a una persona sin antes conocer su historia,no solo es lo que vemos por fuera también tenemos que ver más allá de lo que vemos afuera.
La educación no solo no solo es enseñar temas, también tenemos que creer en las personitas que tenemos al frente, creer en sus capacidades y en su potencial.
La IA puede ser una herramienta muy útil,nos puede ayudar muchas veces sin embargo hay algo que ella no puede hacer por nosotras y es conocer y creer en la persona que tenemos adelante,notar sus pequeños logros y avances.
Por ejemplo:Si en el aula hay un estudiante que no participa y se queda callado ,puedo acercarme a el y preguntarle cómo te sientes, necesitas ayuda.
Sí alguien se siente incapaz de hacer algo,lo motivo y le digo yo confío en ti y se que puedes lograrlo,estás son cosas que no puede hacer la IA basada en mi profesión.
También seria aquel profesor que confío en su alumno, creyó en sus capacidades y gracias a el descubrió su vocación.
Todos alguna vez necesitamos que alguien confiará en nosotros para poder lograr aquello que nos daba miedo intentar.
1)R/ El artículo me pareció muy interesante y me dejó una reflexión sobre la importancia que tenemos como seres humanos en la vida de los demás. La parte que más llamó mi atención fue la parte donde su maestro creyó en él cuando ni siquiera él mismo reconocía sus capacidades.
Creo que en muchas ocasiones, una palabra de motivación, una oportunidad o un gesto de confianza pueden cambiar la vida de una persona.
2)R/Desde mi formación como estudiante de Tecnología en Atención Integral a la Primera Infancia, considero que puedo aportar mucho al desarrollo y bienestar de los niños, no solamente enseñándoles, sino también acompañándolos con amor, paciencia, respeto y comprensión. Cada niño tiene una forma diferente de aprender, expresar sus emociones y relacionarse con los demás haci que debemos de ir al ritmo de cada niño.
El artículo, además de parecerme una historia sublime y de gran calidad a la hora de reconocer la importancia de las inspiraciones y el cómo adaptarse a las nuevas tecnologías; logró algo más allá que exponer estas dos premisas: el hacerme sentir identificado.
Como docentes, muchas veces no captamos el poder que tenemos para cambiar vidas; el cómo un estudiante puede vernos como una figura de respeto y de inspiración; el ver cómo podemos otorgarle unas palabras que deconstruyan el modo de ver el mundo los estudiantes; entonces, este artículo del profe Orlando nos ayuda a darnos cuenta cuán importante es la visión de un profesor y el cómo un docente es capaz de crear al futuro ciudadano que triunfará en nuestra sociedad. Es menester que los profesores se adecuen a las nuevas tecnologías y las articulen en sus pedagogías, indaguen acerca de sus nuevos posibles usos y que no se priven de la modernización ofrecida por las IAs que toman fuerza con el pasar del tiempo en nuestra vida cotidiana.
Orlando muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme y compartir tu perspectiva. ¡Saludos!
Gran reflexión profe, nuestra humanidad y sensibilidad ante las distintas situaciones de la vida es lo que nos hace únicos, como aquel profe que vio en ti una chispa.
La inteligencia artificial como tu bien dices no es una competencia nuestra, es una herramienta que hoy tenemos a la mano y nos permite crear unos productos maravillosos para distintos propósitos.
👏👏
Su historia nos demuestra una respuesta a la propia pregunta, la parte humana, eso que una IA aún no es capaz de imitar y en mi parecer, no creo que lo logre. El poder marcar la vida de los estudiantes es una de las recompensas más grandes que podemos obtener como docente, es una huella imborrable que forjará una persona en toda regla. No sólo para que se vuelvan docentes, sino a cualquiera que sea la pasión y el camino correcto para los mismos.
Desde ya agradezco su historia y reflexión, me permite tener una perspectiva diferente frente a la carrera y a mi futuro como docente, además de reafirmar mi desicion de haber elegido este camino.
El hecho de que un docente pueda ver en un estudiante una chispa que ni el mismo estudiante ve me parece lo más fundamental, cosa que la ia no puede hacer, en mi caso, yo no veía en lo que era bueno, solo hacía lo que me gustaba, sin ver más allá, fueron mis profesores que pudieron ver en lo que destacaba, me hicieron darme que cuenta que tenía potencial con inglés, con los deportes, con la lectura, con la oratoria y con los computadores, el darme cuenta de ello me hizo replantear que podría hacer con mi vida, eso una ia jamás va a replicar. Desde mi formación, puedo brindarle a los estudiantes la confianza de que no se sientan atados, que sean libres de decidir y de actuar, yo solo seré un guía, el que les alumbre el camino, no el que lo camine por ellos.
Desde mi rol como estudiante y futura docente mi aporte mas significativo que puedo darle a los niños y niñas es compartir con ellos vinculos, empatia darles un abrazo en momentos en que lonecesiten, cuando se sientan inseguro una palabra de animo o una sonrisa que lo estan logrado y haceindo bien aunque ellos no lo sientan pues los sentimientos ninguna y una caricia sana ninguna ia lo puede superar el ayudar a regular cuando un niño se siente inseguro