¿Estamos diseñando «fósiles» desechables?
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¿Estamos diseñando «fósiles» desechables?
Solemos pensar que el problema de la basura es que «la gente no recicla». Pero, desde la perspectiva de la innovación, podría ser el problema mucho más profundo: ¿es un error de diseño?
Analicemos los datos fríos: El plástico sintético apareció masivamente hace poco más de un siglo. Un estudio histórico publicado en Science Advances revela una cifra alarmante: de los 8.300 millones de toneladas métricas de plástico virgen producido hasta la fecha, solo el 9% ha sido reciclado. El 12% fue incinerado y el 79% restante está acumulado en vertederos o en el medio ambiente (Geyer et al., 2017).
Aquí radica la paradoja técnica: Estamos utilizando polímeros de alta complejidad y resistencia (como el PET o el HDPE), que son maravillas de la ingeniería química por su indestructibilidad, para aplicaciones efímeras y desechables.
En la naturaleza, no existe el concepto de «basura» porque el ciclo de vida del material (ej. una hoja de árbol) coincide con su función. Cuando la función termina, el material se degrada y nutre el sistema. En nuestra economía lineal, hemos roto esa sincronía: creamos materiales «inmortales» para necesidades momentáneas.
Basado en lo anterior, reta tu discernimiento y participa de este foro respondiendo las siguientes preguntas:
- Elige un objeto cotidiano de «un solo uso» (que no sea una botella de plástico).
- Responde: ¿Es un problema de gestión (falta de canecas/plantas de reciclaje) o es un problema de diseño (el material no corresponde a la función)?
- Propón una solución innovadora: ¿Cambiarías el material o cambiarías el modelo de uso (reutilización/refill)? Justifica tu respuesta técnicamente.
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