Tengo la postura de que en el momento en el cual tenemos un problema, lo primero que debemos hacer no es solucionarlo al instante, ya que existe una brecha entre identificar la problemática y solucionarla. En el presente semestre, más específicamente en la materia de Diseño y Prototipado, entendí que saltarnos esa brecha es un tipo de improvisación, y que para diseñar debemos pasar por varias etapas antes de plantear lo que vamos a construir. Mi opinión se sustenta en que la primera idea habitualmente no es la mejor y no parte de lo que realmente se necesita, es común que creamos al primer análisis que ya sabemos identificar el problema, lo que tiene como consecuencia que diseñemos desde nuestra suposición y no desde la realidad del usuario. Por esta razón, el proceso debe comenzar con las entrevistas, espacio que sirve para escuchar a quienes viven el problema, mostrándonos las causas y limitaciones que no se ven desde nuestra perspectiva, para así tener una solución más eficaz.
Un ejemplo que podemos dar en nuestro proyecto semestral, el reto «Reducir la perdida de producto y dinero en una tienda de barrio». Al leerlo, lo primero que se me vino a la mente fue que el tendero fuera más ordenado, llevara un mejor inventario o recibiera charlas sobre buenas prácticas. Sin embargo, este pensamiento tenía limitaciones evidentes: existe un solo tendero con poco tiempo libre y con las manos ocupadas atendiendo a los clientes. Por lo anterior, la solución no podría ser simplemente una campaña de concientización o pedirle que sea más ordenado, ya pedirle más tareas a alguien que no tiene tiempo libre solo empeora el problema. Solamente al comprender cómo es el modelo de trabajo se pudo pensar en ideas viables, con lo que aprendí de los comentarios de los tenderos.
Luego de entender al usuario, generamos muchas ideas antes de juzgarlas, debido a que el proceso nos pide ampliar las opciones, y en la matriz de benchmarking observamos qué se ha hecho en otros contextos y que funciona, no solo a nivel local sino mirando en todo el mundo. La matriz de costo y relevancia nos ayudó a decidir con criterio y no con intuición, y gracias a ello, una idea llamativa puede destacarse con argumentos y una idea sencilla, pero útil, también puede destacar. También entendí que el trabajo en equipo es crucial para repartir responsabilidades y ampliar los puntos de vista, evitando que una sola persona imponga una solución. Un problema visto por varias personas se entiende mejor y se soluciona más rápido que con un solo punto de vista. Estoy segura de que más de una vez a mis compañeros mis ideas les parecieron terribles y viceversa.
Muchas personas pueden pensar que todo este proceso retrasa el trabajo, o que es innecesario, porque son demasiados pasos. Pero en realidad ahora tiempo, porque nos permite entender mejor el problema y crear soluciones que no tendremos que corregir con frecuencia por hacerlo sin un análisis exhaustivo. Pienso que quizás si nos hubiésemos saltado todo ese proceso, en medio de la redacción de nuestros avances nos hubiésemos dado cuenta de que algo está mal.
En conclusión, cuando tenemos un problema no debemos saltar de inmediato a crear soluciones, sino que hay que construirlas con un paso a paso bien realizado porque puede que evitemos errores desde el inicio. Por ello, cuando enfrente un problema, preguntaré primero a personas que lo vivan o lo hayan vivido, buscaré soluciones ya realizadas, generaré las mías y las compraré con criterios claros. Entender es innegable que toma bastante tiempo, pero corregir una solución equivocada, cuesta mucho más. No solo recursos monetarios, el costo también se mide en tiempo y trabajo.
T0 dieron "Me gusta"Publicado en Diseño y Prototipado





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