Desde el segundo semestre de 2024 comencé mi camino como monitor de Morfofisiología 1 en Enfermería. En ese momento lo vi como un gran reto, porque no es fácil saber si realmente tienes esas habilidades de enseñanza, si lo que le explicas a un estudiante es lo que de verdad necesita para aprender y no solo lo que tú crees que debería funcionar. Al principio pensé que mi labor se limitaba a repetir la clase, pero semestre a semestre, siendo monitor, me fui dando cuenta de pequeñas cosas que debía mejorar: implementar más actividades, buscar nuevas dinámicas, aunque de una u otra manera seguían sintiéndose insuficientes.
Fue por eso que decidí inscribirme al curso de Monitores que Inspiran, de la Universidad del Magdalena, porque quería transformar mis prácticas de enseñanza. Quería que los estudiantes no sintieran la monitoría como una clase más, sino como una experiencia de aprendizaje genuina, un espacio de confianza donde pudieran ser ellos mismos, aplicar lo aprendido en clase y reforzarlo sin presión. Este curso me enseñó que ser monitor no se trata solo de explicar contenidos, sino de ponerte en los zapatos del estudiante, entender sus necesidades y convertirte en esa guía, esa compañía, ese puente que transforma la forma en que los estudiantes de hoy aprenden, con técnicas adaptadas a la época y a las necesidades reales del profesional en formación.
Hoy mi compromiso es seguir mejorando cada día. Quiero ser ese monitor que sea ejemplo para los demás, tanto en su forma de acompañar como en su forma de enseñar, y ser recordado como el monitor que más inspiró a sus estudiantes a amar la asignatura.
T0 dieron "Me gusta"Publicado en Monitores que inspiran






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