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A todos quienes hemos tenido la oportunidad de ser monitores se nos pueden presentar distintos retos. No solo en la organización de nuestras monitorías, sino también en la forma en que transmitimos el conocimiento, cómo logramos que los estudiantes comprendan un tema o cómo hacemos que ese aprendizaje realmente les sea útil.
Sin embargo, hay algo que nunca debemos olvidar: antes de ser monitores, somos estudiantes. Y como estudiantes sabemos que, durante el proceso de aprendizaje, surgen dudas, inseguridades y momentos en los que es difícil incluso expresar qué es lo que no entendemos.
¡Hola! Soy Valeria del Mar y en este blog quiero compartir mi experiencia en el curso “Monitores que Inspiran», una oportunidad que considero extraordinaria, no solo para fortalecer nuestro rol como monitores, sino también para crecer como profesionales y como personas.
¿Alguna vez has sentido que…?
☆ Explicas un tema varias veces y el estudiante sigue sin comprenderlo.
☆ Crees que ya respondiste la duda, pero la persona aún se siente confundida.
☆ No sabes si el problema está en la explicación o en algo más profundo.
Durante este curso descubrí que muchas veces el problema no está en la explicación, sino en que no hemos identificado la verdadera raíz de la dificultad.
Ir a la raíz del problema⋆˚꩜。
Uno de los aprendizajes más importantes que me dejó este curso fue entender que identificar la causa del problema es el primer paso para solucionarlo.
En ocasiones pensamos que un estudiante no entiende porque necesita otra explicación, cuando en realidad puede tener vacíos en conocimientos previos, inseguridad para preguntar, miedo a equivocarse o simplemente una forma distinta de aprender.
Por eso, antes de enseñar, debemos aprender a escuchar activamente, hacer preguntas, comprender el contexto del estudiante y crear un ambiente de confianza donde se sienta cómodo para expresar sus dudas. Solo así el aprendizaje se vuelve realmente significativo.
Lo que cambió mi manera de hacer monitorías(˶>⩊<˶)
A lo largo de este curso entendí que ser monitora es una experiencia que requiere dedicación, empatía y mucha planificación.
Aunque enseñar es algo que me apasiona, es fácil caer en la rutina y pensar que una monitoría consiste únicamente en explicar un tema y resolver algunas preguntas. Sin embargo, aprendí que una buena monitoría va mucho más allá.
Es fundamental conocer las fortalezas y debilidades de cada estudiante y utilizarlas como una herramienta para adaptar la sesión a sus necesidades. No todos aprendemos al mismo ritmo ni de la misma manera, por lo que personalizar las monitorías puede marcar una gran diferencia.
También comprendí que explicar un contenido no siempre significa que el estudiante haya aprendido. Lo verdaderamente importante es entender qué necesita aprender, por qué presenta esa dificultad y cuál es la mejor estrategia para ayudarlo a superarla.
La importancia de planificar
Otro aspecto que transformó mi manera de ver las monitorías fue la planificación.
Antes veía cada monitoría como una sesión independiente, enfocada únicamente en resolver la necesidad del momento. Ahora entiendo que cada encuentro forma parte de un proceso de aprendizaje mucho más amplio.
Este curso me enseñó a pensar en cada sesión como un paso dentro de un camino: qué conocimientos necesita fortalecer el estudiante hoy, cómo esos conocimientos le servirán para comprender temas futuros y qué estrategias puedo implementar para acompañarlo durante todo ese proceso.
Planificar no significa hacer las cosas más rígidas; al contrario, significa estar preparado para adaptarse a las necesidades de cada estudiante.
⸜(。˃ ᵕ ˂ )⸝♡ Mis aprendizajes favoritos
Escuchar es tan importante como explicar.
Cada estudiante aprende de una manera diferente.
Encontrar la raíz del problema permite ofrecer mejores soluciones.
Una monitoría debe ser personalizada y enfocada en las necesidades del estudiante.
Planificar cada sesión ayuda a construir un aprendizaje mucho más sólido.
Enseñar también significa aprender constantemente.

(๑ᵔ⤙ᵔ๑) Después de vivir esta experiencia, puedo decir que ser monitora no consiste únicamente en compartir conocimientos, sino en acompañar a otras personas en su proceso de aprendizaje.
El curso «Monitores que Inspiran» me permitió comprender que enseñar con empatía, escuchar activamente y planificar cada encuentro hace que una monitoría deje de ser una simple explicación y se convierta en una experiencia significativa para el estudiante.
Hoy me siento mucho más preparada para enfrentar los retos de una monitoría y, sobre todo, para seguir aprendiendo junto a quienes buscan apoyo. Porque inspirar no significa tener todas las respuestas, sino estar dispuesto a comprender, acompañar y crecer con cada estudiante que confía en nosotros.
T0 dieron "Me gusta"Publicado en Monitores que inspiran







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