Cuando las personas se enfrentan a un problema la forma de reaccionar mas común es buscar una solución a este, para eliminar la incomodidad que genera. Pero asumir que nuestra primera tarea sea resolverlo es un grave error, pues una la prioridad inicial no debería ser una acción inmediata (a menos que sea algo de vida o muerte), sino el análisis, diagnostico y la definición clara del problema. Implementar soluciones de forma apresurada nos lleva a atender problemas visibles y no comprender la verdadera dificultad del desafió, corriendo el riesgo de resolver otros problemas y no el nuestro, desperdiciando tiempo, energía y recursos.
Esto es de tal manera porque los problemas rara ves se ven de forma aislada y su solución requiere resolver una sola problemática, por el contrario son múltiples variables son las que impiden una respuesta fácil. Cuando intentamos solucionar una situación sin analizarla con anterioridad, actuamos con base en suposiciones y prejuicios. Desglosar la situación nos permite identificar cuales son los factores involucrados y las relaciones que tienen estos entre ellos con el conflicto. Comprender el contexto del problema transforma nuestra perspectiva, nos aleja de respuestas sin consistencia que se crean a corto plazo y nos acerca a un arreglo estratégico que impida la reaparición de la misma complicación.
Una ocurrencia que me ha pasado fue que anteriormente sufría de frecuentes dolores de cabeza, en consecuencia empecé a tomar pastillas con frecuencia. Pero tras una revisión con el medico, se identifico que no tenia ninguna complicación, sino que era un problema de las gafas, estas necesitaban un aumento en su graduación.
Esta perspectiva se conecta con los temas hemos abordado a lo largo del curso de diseño y prototipado, en particular con los desafíos comparativos de la semana 3 como el Benchmarking y la matriz de variables. Fue evidente que intentar resolver un problema sin contrastar nuestro escenario con las buenas practicas ejercidas alrededor del mundo nos llevaría a un diagnostico sesgado. Solo cuando nos obligamos a posponer la ideación para evaluar referentes externos y confirmar como funciona cada variable con cada uno de nuestros referentes, lograremos reestructurar la pregunta de partida de manera objetiva y encontrar una mejor solución a esta.
En conclusión, entender que no debemos lanzarnos a resolver un problema de inmediato ha cambiado la forma en la que abordo los retos desde que empecé este curso. Aguantar las ganas de actuar rápido no significa quedarse sin hacer nada o dudar en las soluciones, sino es darnos el espacio para explorar el problema, comprender y entender que está pasando antes de tomar una decisión. En los personal, este espacio me deja claro que las mejores respuestas no nacen del afán o de la velocidad a la que hay que reaccionar, sino de la paciencia para investigar, cuestionar nuestras propias suposiciones y analizar el problema desde sus raíces.
T0 dieron "Me gusta"Publicado en Diseño y Prototipado





Comentarios