A lo largo de mis años en el oficio como realizadora audiovisual, he desempeñado el rol de productora en distintos proyectos audiovisuales y pensando en este blog me di cuenta que ya antes había trabajado en una expansión transmedia sin saberlo. Era el año 2015 cuando culminando mi tecnólogo en animación 3D, fui invitada a hacer mis prácticas de esos estudios en un proyecto animado como productora; el proyecto consistía en realizar talleres de lectura a un grupo de niños en Aracataca, Magdalena, con la obra Cien Años de Soledad de García Márquez. De esos talleres de lectura surgieron dibujos de los personajes, escenarios, objetos y un poco de todo ese universo del realismo mágico; los dibujos fueron digitalizados y posteriormente animados para realizar el cortometraje animado “La Llegada de Melquiades a Macondo”, la introducción animada de Cien Años de Soledad que les dejo a continuación:

¿Sabía yo como productora estaba trabajando en una expansión de la obra literaria de García Márquez en ese año? Obvio no. Para mí era un proyecto en el que debía trabajar en cronogramas, presupuesto, largas jornadas de digitalización y animación para tener todo a punto, listo, bien realizado y sobre todo a tiempo. ¿Quisiera que García Márquez pudiera ver “La Llegada de Melquiades a Macondo? Claro que sí, estoy segura que él tampoco pensó que su obra podría expandirse y generar a lo largo de los años otro tipo de productos que siguen dando a conocer su obra literaria a distintos tipos de audiencia.

Si hablamos del rol del productor de hoy, hay que decir que en el cine y la televisión el oficio ya no opera bajo la misma lógica de hace más de 10 años cuando se hacía la producción para un solo ´producto´; los cambios que ha tenido la producción audiovisual han sido extremos en sus formas de narrarse, de hacerse y en la forma en cómo hoy se están vendiendo a las audiencias. Los productores ya no trabajamos para un solo producto, trabajamos para universos creados a partir de una historia y que hoy es válido que esa historia, trascienda de la pantalla al teléfono, al computador, al libro, a la experiencia en un parque de diversiones o un museo, donde ya no simplemente vemos nuestra historia en una pantalla, sino que es posible vivirla y hacer parte de ella.

Las tablas de Excel si bien siguen siendo parte del oficio del productor, la consolidación de los universos narrativos y el diseño transmedia han hecho que el productor se permita tener ese viaje del Excel, a la creación de los universos que pueden surgir y alimentar su historia. La producción audiovisual no solo se transformó, sino que mutó a algo más complejo; el objetivo de nuestro proyecto ya no solo es un entregable de 15 minutos, sino todo un ecosistema narrativo y piezas deviradas de esa entregable; que, además, como productores también debemos asegurar su permanencia bajo distintos nombres y estándares. Ya no solo planificamos planes de rodaje, también planificamos dinámicas de interacción con audiencias, cronogramas de publicaciones y la residencia de nuestra historia en otros múltiples formatos que permiten hoy en día llevar nuestro producto a otro nivel.

Imagen generada por Gemini.

Una de las principales transformaciones del productor audiovisual de hoy en día, es la relación que maneja con la audiencia, ya no necesitamos consumidores pasivos que solo le dan play a nuestra historia, sino “prosumidores”. El productor clásico contaba con la audiencia hasta la etapa de exhibición de historia; en la producción transmedia, la audiencia está presente desde mucho antes de la exhibición o estreno de la película, cocreando y dinamizando el universo de la misma, a través de distintas plataformas y medios. Ya no solo producimos para llenar una sala de cine o cumplir con una métrica en alguna plataforma de video, los productores creativos producimos para mantener una conversación continua en la sociedad.

Es imposible separar un producto audiovisual de las redes sociales hoy en día; esto por poner un ejemplo simple del impacto que han tenido las nuevas plataformas en la manera en cómo hacemos cine y contamos historias.

El productor audiovisual dejó de ser entonces, la figura que solo cotiza alquileres, locaciones y hace presupuestos; hoy estamos llamados a ser esa figura que crea un mapa completo de un nuevo mundo que es posible y que tiene como centro la historia que queremos contar. La historia y sus detalles es nuestro principal motor y detonante para trasladarla a otras formas de narración y audiencias.

Y volviendo al inicio de este blog: ¿Sabías que existía la introducción animada de Cien Años de Soledad? Hoy es posible que cualquier niño en edad temprana que no sepa leer, la conozca. Aunque en ese entonces hice el papel de productora clásica con mi carpeta con recibos y facturas, hoy me doy cuenta que solo basta con dejarse llevar de la curiosidad y la creatividad para tejer un mundo con una obra que se publicó hace más de 50 años.

A mi profesor Mauricio García, miles de gracias por invitarme a su proyecto. 11 años después sigo sintiéndome muy feliz de haber hecho parte de «La Llegada de Melquiades a Macondo» y de cómo hasta hoy, ese trabajo de unos meses sigue construyéndome como como una productora audiovisual creativa. 

T0 dieron "Me gusta"Publicado en Arte y Producción

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