«Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.» —Paulo Freire
Mi paso por el proceso de formación de Monitores que Inspiran ha sido una de las experiencias más transformadoras de mi trayectoria universitaria. Vivir este proceso desde mi mirada como estudiante de artes me confirmó que la pedagogía y la creación comparten un mismo pulso: ambas buscan transformar realidades.
El lienzo en blanco: Todo comenzó entendiendo que la monitoría no se trata de imponer un contenido, sino de observar con atención y empatía. Compartir experiencias y reflexionar sobre las dificultades del aula me demostró que, para inspirar, primero hay que conectar con la realidad y los ritmos de quienes aprenden, tal como se aborda un boceto antes de definir la obra.
El proceso creativo de la mediación: Llevar la teoría al terreno práctico fue un verdadero ejercicio de composición. Descubrí que la innovación pedagógica funciona igual que un proceso artístico: no busca adornar, sino resolver problemas reales con sentido.Aquí fue clave integrar el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) y el Pensamiento de Diseño (Design Thinking), comprendiendo que:
• Prototipar: No se trata de esperar un resultado perfecto al primer intento, sino de probar, equivocarse, recibir retroalimentación y ajustar el camino.
• Procesamiento profundo: Conectar los nuevos saberes con las experiencias y vivencias previas del estudiante.
• La regla de los fragmentos: Diseñar las experiencias en secuencias didácticas manejables, guiando el proceso paso a paso sin saturar.
El Modelo Conversacional de Laurillard me dio estructura para ver el aprendizaje como una conversación constante: un ir y venir entre adquirir información, experimentar, debatir e indagar de forma colaborativa. Entendí que el conocimiento no es un molde estático, sino algo que co-construimos en el aula.
T0 dieron "Me gusta"Publicado en Monitores que inspiran





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