Cuando comencé a ser monitor académico, solía pensar que con tener el conocimiento de la asignatura que impartía era suficiente, por lo que en un principio no tenía alguna estrategia en particular para enseñarle a los muchachos y realmente funcionaba, en mayor o menor medida mis monitorias daban frutos, sin embargo me empecé a cuestionar ¿Qué me hace diferente al docente?, casi toda la vida he tenido el discurso interno de hacer las cosas a mi manera, pero simplemente estaba siendo igual a cualquier docente, como si tratara de imitarlos y eso no me gustaba, en lo absoluto.
Todas esas ideas cambiaron cuando conocí el «Monitores que inspiran», donde conocí a otros monitores y a nuestra guía, Leidy, que nos llevó a un viaje de aprendizaje y autodescubrimiento. Esta es la historia de cómo aprendí a caminar, no literalmente, metafóricamente di mis primeros pasos hacia un nuevo horizonte de saberes que me permitirán ser un mejor monitor, un monitor que inspire.
El inicio
Todo empezó en nuestro primer encuentro, donde conocimos a nuestra guía, que desde el primer día sembró la semilla del cambio en todos nosotros, empezando porque, jamás se refirió a los encuentros como «clases» si no como ‘experiencias’, lo cual suena mucho menos intimidante, en esa primera experiencia nos enseñó algo tan simple pero importante: Empatía, ponerse en los zapatos del estudiante, ¿Cómo? Primero, a través de una actividad nos conocimos a nosotros mismos en donde identificamos aquello que nos causa dolor, principalmente en al ámbito académico, utilizando la metodología de «los 4 por qué», consiste en una serie de preguntas relacionadas unas con otras para llegar a la raíz de un problema, esto me hizo entender que para poder enseñar, transmitir, primero hay que conectar, el vínculo crea familiaridad y la familiaridad permite disfrutar el proceso.
El viaje
En el transcurso de las experiencias educativas, aprendimos estrategias de aprendizaje y cualidades en relación a nuestro rol de monitores, una de ellas es: la narrativa, que es básicamente, cargar nuestro dialogo con intencionalidad, es decir, que cada palabra hecha para transmitir un mensaje (en nuestro caso enseñar), no sea puesta al azar si no que tenga una intencionalidad, es decir tratar la enseñanza como si de contar una historia se tratase. Esta visión me recordó un poco a la mayéutica, que es un principio filosófico que trata de guiar a una persona a descubrir la verdad por sí misma a través de una conversación haciendo preguntas. De todo lo que aprendí destaco esto porque controlar la narrativa permite: captar la atención del estudiante, transmitirle un mensaje claro y que el estudiante reciba y entienda este mensaje.
Aprendimos, además, a tratar los problemas como oportunidades: El aprendizaje basado en problemas (ABP), es una estrategia que consiste en presentar un problema cotidiano para presentar una temática y, a través de conocimientos previos resolverla juntos. Esta estrategia conecta problemas reales con el aprendizaje, ayuda a promover el pensamiento crítico y la resolución de problemas y fomenta el trabajo en equipo.
Otra estrategia interesante y va más ligada a la retroalimentación es la estrategia del sándwich, se divide en 3 capas dependiendo de la versión que se quiera utilizar, consiste en que al momento de la retroalimentación se le de al estudiante:
- Una sugerencia.
- Aspectos a mejorar.
- Un aspecto positivo.
O bien:
- Un aspecto positivo.
- Una sugerencia.
- Lo que debe mejorar.
En distinto orden, siendo la segunda opción más reconfortante para un estudiante.
Un nuevo amanecer
El curso ha sido una experiencia enriquecedora que me permitió ampliar mi perspectiva sobre la educación, destaco el liderazgo y optimismo de nuestra guía Leidy, que estuvo junto a nosotros en cada momento del proceso, si podemos ser como ella, si podemos aplicar lo que nos enseñó, entonces podemos hacer un cambio real en la educación, hacer parte del proceso de aprendizaje de los estudiantes, transformarnos en monitores que inspiren. Realmente me gustaría que espacios como este fueran regulares; me hubiera gustado que esto nunca hubiese acabado, porque lo disfruté bastante, se siente bien saber que no estás solo.
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