La universidad también ayuda a fortalecer la tradición de la oralidad y el diálogo entre las comunidades. El padre Francisco de Roux, durante los catorce años que estuvo en el Magdalena Medio trabajando en procesos de desarrollo y paz territorial, se planteó preguntas fundamentales para comprender y recoger la diversidad regional: ¿cuál es el mundo ecológico que conforman las montañas, los valles, los mares y los ríos?, ¿qué tipo de vida queremos construir entre todas las etnias?, y ¿cómo podemos proteger esa vida?
Estas preguntas surgen de la necesidad de reconocer el valor de la vida, cultivarla y pensar de qué manera queremos gobernarla y preservarla. Además, invitan a comprender que el territorio no se limita únicamente a Santa Marta, sino que hace parte de una realidad mucho más amplia, diversa y conectada con diferentes comunidades, culturas y ecosistemas.






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