La adolescencia es una etapa que abarca varios años en la vida de una persona. Para definirla muchos autores han dado sus diferentes opiniones a través de los años y hemos visto como en la sociedad en general esta se ve como un periodo de exceso, desestabilización, rebeldía, entre otros, pero el experimentar la adolescencia dista de aquellos prejuicios dados por la sociedad y es la familia y el estilo de crianza que esta escoge una de las cosas que influye en cómo se den esas actitudes, sentimientos y conductas del adolescente hacia esa etapa, el estilo de crianza dado por los padres o tutores del niño influye también en la manera en que estos se sienten consigo mismos, en relación con otros y la interacción con los demás miembros de la sociedad, es decir, es fundamental para su desarrollo. A continuación, mostramos una definición de estas dos variables:

Adolescencia

Según la OMS, la adolescencia “es la fase de la vida que va de la niñez a la edad adulta, o sea desde los 10 hasta los 19 años. Representa una etapa singular del desarrollo humano y un momento importante para sentar las bases de la buena salud” (OMS, s.f). De esta definición podemos inferir que esta fase se caracteriza por un crecimiento del niño en sus dimensiones física, cognoscitiva y psicosocial. Que influyen en la manera en que el menor actúa, piensa, siente e interactúa con su entorno y demás personas.

Crianza estricta

Es un estilo de crianza que se caracteriza en que los padres o tutores tienden a ejercer demasiado control sobre los hijos. Estos deben obedecer ciegamente las órdenes dadas ya que no hay flexibilidad en cuanto a llegar a un acuerdo con las normas en la casa. Esta obediencia se basa en el miedo de los hijos hacia sus padres ya que estos muestran poco afecto e imponen sus reglas.

Investigaciones con respecto a las variables

La crianza en los adolescentes es importante puesto que se encuentra en una etapa en que se proyectan a su futuro, es decir, lo que esperan lograr y esperan de ese mundo nuevo en el que se hallará inmerso de responsabilidades en la adultez. Su punto de referencia serán sus padres, hermanos y hasta primos que ya se encuentran allí que estarán en la expectativa de las acciones que desarrollará para emitir respuestas de aceptación e integración o negativas al no cumplir las expectativas.

Con respecto a los padres, Torres en 2016 cita a Serrano, Manso, y Rodríguez (2014) con respecto que las relaciones familiares son necesarias en ámbitos emocional y comportamental en sus miembros y que así mismo el conflicto entre el matrimonio afecta a los hijos con sintomatología psicopatológica en el futuro. “Los conflictos frecuentes entre los padres, ayudan a predecir los desajustes en el comportamiento de los hijos” (citando a Torres, 2016 que cita a El criterio de Justicia & Cantón, 2011), lo que para casos de estilo de padres autoritarios de acuerdo a Ramírez (2005) se ven unos lazos disruptivos y limitados puesto se fundamentan en el uso del castigo y de medidas disciplinarias.

En un estudio comparativo, abierto y de corte transversal de dos grupos de 100 escolares en el cual uno era grupo clínico diagnosticado de trastornos disruptivos del comportamiento y el otro grupo de control de una escuela pública se demostró que las creencias positivas del maltrato físico es el principal motivante para mantener las conductas de violencia en los adolescentes con un 54% de los padres del grupo clínico y 17% del grupo control.

Las principales consecuencias somáticas del maltrato físico serían las lesiones cutáneas, quemaduras, lesiones bucales (que pueden afectar a la posición de dientes), lesiones óseas (que pueden afectar al crecimiento o a la movilidad articular), lesiones internas (traumatismos craneales y oculares) entre las que destacan aquellas que producen edemas cerebrales puesto que pueden tener secuelas neurológicas. Como Martin, en 1976 ha señalado, entre el 20% y el 50% de los niños que padecen maltrato físico, su sistema nervioso queda lo suficientemente dañado como para provocar un déficit serio en su funcionamiento diario (Pino, & Herruzo, 2000).

Así mismo citando a Pino y Herruzo, 2000 (que postula en Azar, Barnes y Twentyman, 1988) que altos niveles de conducta violenta y delitos con uso de violencia se encontraron entre delincuentes y jóvenes con alteraciones psiquiátricas que habían padecido malos tratos (indistintamente maltrato o abandono físico). Y si se indagan investigaciones más referentes a este tema trae el supuesto como en McCord (1983) que es citado por Pino y Herruzo, 2000 sobre un estudio retrospectivo encontró que el 20% de los niños que adquieren categorías como ser abandonados o maltratados físicamente en la adolescencia cometieron delitos y que así mismo quienes cometen delitos en la adolescencia lo podría hacer de manera crónica hasta la edad adulta.

Lo anterior resalta la importancia de esta etapa de la vida como lo es la infancia para el autoconcepto de la persona y así lo que podría ser su vida.

Referencias

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