Desarrollo cognitivo en adolescentes y sus implicaciones a nivel social

Andrés Sanjuan

María Valentina Silva

Así como lo expresa Alida Cano de Faroh (2007), la estructura y la función son una unidad indisoluble, en la que el desarrollo de uno de los elementos implica el desarrollo del otro. Teniendo esto presente y conociendo de antemano que la adolescencia es una etapa en la que el desarrollo y la reestructuración a nivel neural se encuentra particularmente activa, resulta lógico encontrar un aumento de las capacidades cognitivas como la atención, la memoria y las funciones ejecutivas; memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva, inhibición, planificación, toma de decisiones, etc. Entre muchas otras funciones.

Tal mejoría, de las ya mencionadas habilidades, no solo posibilita una mejor adaptabilidad y rendimiento en los distinto ámbitos y contextos en los que el adolescente participa e interactúa, sino que directamente condiciona a la adquisición de nuevas conductas y comportamientos que permitirán la correcta integración al mundo adulto.

La literatura nos demuestra que en el periodo de la adolescencia las capacidades atencionales se ven considerablemente mejoradas (Torralva, 2019) la facilidad de mantener la atención durante un tiempo prolongado sobre un estímulo, de alternar de uno a otro o mantener la atención en varios estímulos, permite al adolescente realizar tareas que antes eran imposibles o demasiado trabajosas, tales como aprender y realizar nuevas actividades como realizar algún trabajo, conducir, mantener largas conversaciones, etc. Todas estas nuevas posibilidades con las que ahora el adolescente cuenta, lo dotan de una imagen y perfil que, para los adultos y sus iguales, resulta atractivo, eficiente y útil. Otorgándole de esta forma, estatus y valor.

Por otro lado hablaríamos de capacidades como la memoria y sus cambios, según Evgeny Sokolov (1972) define esta como la conservación de cierto tipo de información sobre una especie de señal luego de que la acción de esa señal haya desaparecido, hablaríamos de esta como una capacidad que a partir de los 4 años el ser humano es capaz de surgir ciertos recuerdos de eventos aislados primeramente, y a medida que va aumentando la edad se van presentando mayor cantidad de detalles en la misma, de modo que al llegar la adolescencia ya está empieza a integrarse en un tiempo y espacio específico, ya no como eventos aislados, siendo de suma importancia esta debido a que según autores, es considerada el núcleo de la cotidianidad del ser humano, ya que al ser aliada del sistema nervioso lo ideal para memorizar es conectarse emocionalmente con dichas situaciones, momentos, personas.

Y por último hablaríamos de un desarrollo a nivel de funciones ejecutivas, el cual es de suma importancia debido a que son estas habilidades cognitivas cuyo fin u objetivo es facilitar esa adaptación a las diferentes situaciones en los diferentes ámbitos cotidianos, ya que cabe resaltar, guardan un relación bastante estrecha con lo que tienen que ver con la maduración del lóbulo frontal del cerebro y sus conexiones con sus demás estructuras corticales y subcorticales, siendo importante hablar de las mismas ya que uno de sus picos más sensibles de desarrollo se encuentra justo en lo que sería la etapa adolescente, provocando así ciertos cambios en los mismos que de una u otra forman serán de suma importancia para un buen desarrollo a nivel social. Cambios como lo concernientes a la toma decisiones, casos como cuando se le pregunta a un adolescente si seria buena idea bajar una colina en un auto, bicicleta o motocicleta sin freno alguno, a lo cual muchos responderán “no, para nada, sería peligroso” allí hablaríamos de un desarrollo en la parte frontal del cerebro en un estado de serenidad y tranquilidad, el cual le permite tomar de forma más meditada y lenta esa decisión acertada de que pasaría después si necesito frenar en esa empinada bajada, sin embargo al momento de enfrentarse a dicha situación junto con amigos y demás, estructuras como la amígdala un poco más desarrollada que la anteriormente mencionada esta les dirá “¡Vamos a hacerlo!”, por lo que tal discrepancia seria resultante de los ya mencionados cambios a nivel cerebral durante la adolescencia.

Referencias

  • Torralva, T. (2019). Cerebro adolescente. Paidos Argentina.
  • Faroh, A. (2007). Cognición en el adolescente según Piaget y Vygotski. ¿Dos caras de la misma moneda?. Boletim Academia Paulista de Psicología. 

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