La sexualidad es un concepto que ha evolucionado a lo largo de la historia inquietando a la mayoría de culturas, remitiéndonos a la época prehistórica, en la cual era vista como un simple impulso reproductor, posteriormente se abordó desde un interés religioso, llegando a ser objeto de represión y persecución social (López, 2016).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como un aspecto fundamental del ser humano que se presenta a lo largo de su vida, abarcando diversos factores como biológicos, sociales, psicológicos, políticos, económicos, culturales, históricos, religiosos y espirituales (OMS, 2006).

Las modificaciones conceptuales que se han tenido, evidencian el cambio de perspectiva que lleva la visión aislada del término a una más compacta, donde la sexualidad es constituida como una dimensión humana, la cual se desarrolla desde diferentes ámbitos y abarca todo nuestro ser, sin embargo esta no es una realidad objetiva, ya que aún existen enigmas, tabúes e ideas ingenuas relacionadas al significado de esta y que se atribuye mayormente a la etapa de la adolescencia, siendo esta, según la OMS, un período complejo de la vida, que traza el cambio entre la etapa de la infancia hacia la adultez, donde se generan una serie de cambios físicos, psicológicos, biológicos, sociales e intelectuales.

La sociedad actual ignora que la sexualidad es una dimensión que se presenta desde que nacemos hasta que morimos y que esta va mucho más allá de lo relacionado con el sexo, el género y la búsqueda de reproducción, instaurándose en ideas que llevan a confundir el concepto real, los adolescentes se encuentran vulnerables a este tipo de enigmas, reduciendo esta noción al simple acto sexual, lo que conlleva a conductas de riesgo asociadas a las ETS, embarazos prematuros, etc. Algunos de los factores que inciden en dichas conductas se derivan de poco conocimiento del tema, vínculo familiar deteriorado, ausencia de grupo de pertenencia, deserción escolar, entre otros.

Según el Ministerio de Educación (MEN, S.F) “En Colombia, los adolescentes inician su actividad sexual prematuramente. Los resultados de la más reciente investigación de la Universidad de los Andes, nos dicen que los hombres comienzan a los 13,5 años de edad y las mujeres a los 14,8 años, sin protección ni planeación”.

Según la OMS (2022) En 2019, “se calcula que las adolescentes de entre 15 y 19 años de los países de ingreso mediano bajo tenían 21 millones de embarazos al año, de los cuales aproximadamente el 50% eran no deseados”.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelaron que más de un millón de personas se infectan cada día de alguna enfermedad de transmisión sexual y el 60% de ellas, son menores de 25 años y de ellos, el 30%, son menores de 20 años, adolescentes.

Ahora bien, partiendo de la problemática planteada anteriormente y haciendo énfasis en la desinformación como uno de los principales factores de riesgo ante este fenómeno, rescatamos el gran papel que cumplen las escuelas en la prevención de dicha conductas bajo el cumplimiento del derecho a recibir información y educación sobre sexualidad, el cual forma parte de los derechos sexuales y reproductivos. El proceso de educación sexual le permite al adolescente adquirir y transformar sus conocimientos, actitudes y valores respecto al tema.

Ante el desafío al que se enfrenta Colombia frente la necesidad de formar a sus niños, niñas y adolescentes para la sexualidad desde un modelo de salud integral el Ministerio de Educación Nacional diseñó el Programa Nacional de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía, el cual no solo busca abordar problemáticas sociales como las mencionadas antes, si no que también busca garantizar el ejercicio pleno de todos los derechos, entre ellos los sexuales y reproductivos (MEN, 2008).

todo lo expuesto con anterioridad se resume en que la sexualidad vista desde el concepto real es una dimensión que abarca todo nuestro ser corporal, psicológico y social, en la que se fortalecen las manifestaciones afectivas, la ternura, comunicación e interacción social y que está presente en todas las etapas de nuestro ciclo vital, además cuenta con elementos que pueden dañar el equilibrio del desarrollo del adolescente, o en su defecto reforzarlo para llegar a la adultez con éxito.

REFERENCIAS:

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Comentarios

  1. Recuerden que la actividad consistía en escoger una problemática, desde el enfoque le dieron no se evidencia una problemática específica y reducen la sexualidad nuevamente a las relaciones sexuales, embarazo y paternidad adolescente, enfermedades de transmisión sexual. Tampoco encontré el rol de la escuela en todo esto. Eran tres cosas específicas que debían responder.

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