Comprendiendo el Comportamiento Social del Adolescente: Implicaciones del Desarrollo Cognitivo

Durante la adolescencia se produce una gran evolución a nivel social, físico e intelectual. Es en esta etapa de transición entre la infancia y la edad adulta, que los seres humanos comenzamos a despegarnos de nuestros padres, desarrollamos nuestra personalidad y nuestra propia identidad fuera del círculo familiar y de esta manera encontrar las bases para lograr la independencia. Por ello, los adolescentes necesitan apropiarse de algunas habilidades sociales claves y sumamente necesarias para poder enfrentarse a todas las situaciones que se pueden presentar.

Un aumento en la capacidad de razonamiento y procesamiento de la información

El periodo de la adolescencia se caracteriza por la maduración de las capacidades cognitivas que se desarrollaron durante la niñez. Así, los jóvenes logran estar preparados y disponer de habilidades necesarias para un funcionamiento independiente durante la edad adulta (Torralva, 2019). En estos se evidencia un cambio abrupto en su forma de pensar y argumentar, esto se refleja en un nuevo interés en ciertos aspectos del mundo social, como por ejemplo la música, la política, la religión, etc. Según Piaget los adolescentes pasan de un pensamiento concreto a un pensamiento formal aproximadamente después de los 12 años, (esta actualización puede adelantarse o retrasarse dependiendo de ciertas condiciones culturales y educativas) lo que supone que estos tienen la capacidad de razonar más allá del presente, en otras palabras, tienen en cuenta situaciones que pueden aún no haberse dado en la realidad.

El pensamiento formal tiene cuatro características, razonar sobre posibilidades, se analiza el problema con cuidado para establecer posibles soluciones, razonar sobre el futuro, el futuro se incorpora en el campo de las posibilidades y se actúa a partir de reflexiones previas, razonar sobre hipótesis dicho razonamiento se basa en una teoría o explicación hipotética que puede o no ser cierta y el razonamiento sobre el razonamiento, el adolescente no razona sobre su realidad, sino sobre su razonamiento traducido en proposiciones lingüísticas(), es por estas razones que los adolescentes incluyen en su dialogo y en sus conversaciones aspectos que anteriormente no se mencionaban con tanta frecuencia y de una forma distinta (Moreno, 2016).

Ciertos autores han analizado los estadios piagetianos como un incremento gradual de la capacidad de procesamiento total llamado espacio M. Esta capacidad se desarrolla en mayor medida debido a factores madurativos y compromete la posibilidad de atender a un mayor número de elementos del problema y conservarlos en la memoria. Hablando de atención los adolescentes tienen mayor dominio de la atención selectiva y de la atención dividida lo que ayuda a seleccionar la información más relevante y responder simultáneamente a múltiples tareas respectivamente. Por otra parte, se ha encontrado mejoría en la memoria de trabajo que es la que mantiene la información mientras se ejecuta una acción. Además, se debe considerar una mayor eficacia en la velocidad y automatización del procesamiento de la información, lo que provocara el uso de estrategias antes ausente y desencadenara en progresos en el dominio de la lógica y en la solución de problemas específicos (Moreno, 2016).

Desarrollo Social

En todo país o región existe una identidad cultural propia, es en la adolescencia donde el individuo obtiene su propia identidad social e intelectual por medio del aprendizaje social, además de ciertas pautas y normas de comportamiento siguiendo las costumbres de cada cultura. Desde el inicio de la adolescencia los chicos y chicas notan cierta necesidad de pertenencia, este apuro los conlleva a relacionarse con grupos de pares mientras que se alejan de las interacciones familiares propias de la niñez, creando así una identidad social que se determina por la formación de nuevas interacciones con su grupo donde se comparten sentimientos, valores y criterios únicos de comportamiento. Estas transformaciones en las interacciones tienen, por supuesto, su correlato en el cerebro, donde se reconocen ciertas áreas que se asocian con el llamado “cerebro social”. Estas son el giro fusiforme, la corteza temporal anterior, el surco temporal superior posterior, la amígdala, la unión temporoparietal, la corteza cingulada anterior y la corteza prefrontal medial anterior rostral (Torralva, 2019).

Las amistades entre iguales durante la adolescencia contribuyen con la madurez personal y social, además al aprecio y empatía hacia los demás como hacia los compromisos establecidos con estas, afecto, gratificación, colaboración, etc. Además, determinan las preferencias de sus miembros en cuanto a la forma de vestir, actitudes hacia el trabajo, las drogas, la música o la conducta social, ofrecen una estructura sólida y segura que limita y controla las interacciones y las decisiones de sus integrantes, lo que hace que estos mantengan un parecido entre sí y a su vez es una característica que la diferencia de otros grupos (Pérez et al., 2011).

Es necesario mencionar el desarrollo de los grupos en la adolescencia, estos pasan por 4 faces, la pandilla unisexual, agrupada durante una etapa temprana, durante esta se adquieren experiencias y habilidades para poder interactuar de una manera satisfactoria con miembros del otro sexo, interacción entre pandillas de diferente sexo, se inicia una relación entre los miembros de los dos grupos de forma esporádica y como consecuencia de actividades colectivas, pandilla mixta ayudan a desarrollar las relaciones sociales y a comprender las relaciones heterosexuales y por ultimo las relaciones de pareja la antigua pandilla se ira poco a poco deteriorando (Pérez et al., 2011).

Toma de riesgos

Los adolescentes se caracterizan por mostrar una atracción hacia las nuevas experiencias y a la toma de riesgos, sin medir las consecuencias, tal vez por que valoran el pensamiento de sus amigos, quieren pertenecer y son vulnerables a su presión. Estas conductas se vinculan. Con lo que podríamos llamar desajuste en el desarrollo neuronal. Algunos estudios han demostrado que existe una discordancia entre las áreas involucradas en el procesamiento emocional y en el circuito de recompensas con las regiones responsables de la regulación de los impulsos (Torralva, 2019).

Torralva (2019) resalta que los adolescentes se encuentran dominados con mayor influencia por las emociones que por la razón, dado que el área límbica esta más desarrollada que el área prefrontal, entonces se encontrara sesgado por la emoción que la situación le despierta tomando situaciones riesgosas.

Regulación Emocional y empatía

Se habla mucho de la inteligencia emocional para referirse a dicho tema, pero se habla aun más de la escasez de investigaciones en torno a estos dos procesos en el desarrollo de la adolescencia. También salen a relucir temáticas relacionados con la Prosocialidad, ¿Qué pasa entonces en esta esta etapa?, pero específicamente, ¿Qué pasa con la regulación emocional y la empatía en la adolescencia?

Primero recordemos que era lo que más hacíamos cuando éramos adolescentes o pubertos que si bien es son dos términos diferentes pero el indicado a usar es adolescente.

El tiempo compartido con otros iguales, eso era lo que más hacíamos al estar en la adolescencia. En este tiempo compartido se empieza a gestar tendencia a la independencia, la autoestima, la toma de decisiones, aprendizajes significativos, lealtad, autoconocimiento y conocimiento del mundo que le rodea, entre otros.

Cervantes 2021 señala que el grupo de iguales influye en cada uno de sus miembros, los espacios donde estos se puedan encontrar serán capaces de:

– Proveer situaciones o contextos donde el adolescente podrá reforzar las normas de conducta y pensamiento frente a situaciones específicas donde apenas está empezando a desenvolverse.

– Generar sistemas o redes de apoyo que les cuesta establecer con sus padres, en dichas redes este empatiza y sus iguales con este, dándole directrices de como poder realizar ciertas tareas o como tratar ante ciertas situaciones. La comunicación en estos entornos siempre es bidireccional.

– Ayuda en el desarrollo del juicio moral y valores sociales

También se halla en desarrollo la capacidad para comprender emociones, de allí que se empieza a desprender la empatía que si bien es un concepto con amplia variedad de definiciones pero usaremos la que se ajusta y acerca a nuestro contexto, que según psicología y mente (2021) se define como la capacidad de asimilar, de ser capaces de ponerse en la piel del otro, todo esto permitiendo ser permeables a las emociones sentimientos, necesidades y pensamientos que el otro siente, este proceso se adscribe a la teoría de la mente (ToM) , dicha teoría según Ortiz & Botero (2010) permite deducir sentimientos, creencias, deseos y es así como se puede interpretar, aclarar o discernir los comportamientos propios y de otros e incluso permite predecir conductas y poder controlarlas. Es así entonces como los adolescentes hacen buen desarrollo de la empatía durante la etapa cursante.

Infiriendo entonces hallaremos que en los grupos o espacios compartidos es, la empatía, la principal capacidad de desarrollo y uso en la adolescencia, que sirve como herramienta evolutiva, que dicha herramienta se expresa, como la facilidad para poder interactuar y relacionarnos con otros, aspecto primordial durante la adolescencia.

Primordial dado que el adolescente se encuentra cursando una etapa donde debe de aprender a ser adulto, se le pide que sea adulto, pero en ocasiones no se le da el debido acompañamiento y entendimiento de esta etapa.

Entendiendo un poco ya de los aportes que se hacen con respecto a la empatía, sería bueno entonces pasar a explicar cómo se beneficia el adolescente de la R.E, pero más allá de ello, como es que un ser inmaduro viéndolo desde el desarrollo neurológico, es capaz de adquirir estrategias que le permitan desenvolverse de forma eficaz en entornos familiares, de pares y sociales.

Según Mendoza (2018) esta etapa es un periodo delicado para la regulación emocional, esto se debe a los cambios biológicos, sociales y cognitivos que van apareciendo en el sujeto.

Es entonces en este periodo cuando notamos los cambios bruscos de humor, las respuestas altaneras por parte del adolescente, pero más allá de eso, la conducta impulsiva que es característica de esta etapa en ciertos adolescentes. Todo este proceso, mediado por la amígdala la cual reacciona ante situaciones que puedan resultar estresantes o amenazantes para el sujeto y no puede ser inhibida dado que la corteza prefrontal aún está preparándose para estos entornos.

Por otro lado, Sabatier (2018) menciona que el rechazo por parte del adolescente hacia las dinámicas o reglas del hogar se debe a una desregulación general; Recordar que esta etapa va acompañada de cambios hormonales, lo cual explica dicha regulación. Que la intrusión psicológica por parte de los padres merma la gestión de la rabia y que el manejo emocional es una variable que oscila entre el lazo con los padres y la adaptación psicosocial.

Lo ideal es que al adolescente se le enseñe a identificar las emociones, que sean conscientes de estas y que después de manejar o tener en su haber los conocimientos con respecto a la identificación de emociones, guiarle a como canalizar las emociones. Según castro (2018) lo idóneo con el adolescente es que sea capaz de hacer pausas para reconocer sus estados afectivos con ello poder discernir cuando es importante hacer elección de una u otra decisión para el manejo de sus emociones.

El resultado de buenas estrategias de crianza, de que los padres sean comprensivos y dispongan de estrategias para afrontar situaciones que pueden tornarse difíciles, además que presten acompañamiento ante situaciones problemas y entornos saludables dan como resultado un buen desempeño académico sumado a esto consigo traen buena adaptación social.

La suma de todos estos factores nos da como resultado la disminución de conflictos en las diferentes esferas en las cuales pueda desenvolverse el sujeto, en este caso el niño o el adolescente.

Se entiende entonces que el buen manejo de la R.E, se debe a una buena crianza, a el aprendizaje de estrategias para saber manejarlas, enseñar sobre el reconocimiento de las emociones, validación y aceptación de estas, pero más allá de esto saber cómo actuar frente a estas; responsabilidad que recae sobre padres, docente y mentores o cualquier otro que este a cargo de adolescentes.

La adolescencia es una etapa crítica, pero bien guiada hará de buenos adolescentes buenos ciudadanos y buenos padres, escuchemos y enseñemos a nuestros adolescentes para que como futuros profesionales sepan hacer de la sociedad un lugar de refugio y crecimiento y no espacio de tormentos y violencia.

“La tarea del educador moderno no es cortar selvas, sino regar desiertos”. 

Clive Staples Lewis.

Referencias

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