Contextos y conflictos
Colombia es un país pluriétnico y multicultural que se refleja en la convivencia de diversos grupos étnicos y que impacta la cultura, gastronomía, prácticas, etc. Geográficamente está atravesada por 3 cordilleras que definen los pisos térmicos los cuales propician las condiciones para la riqueza de ecosistémica que caracteriza el territorio nacional.
Políticamente está organizada en regiones, departamentos y municipios. El caso de estudio se encuentra en la Región Caribe, ubicada al norte de Colombia y específicamente en el Departamento del Magdalena que cuenta con 30 municipios.
El municipio de Algarrobo, ubicado en la hoya del río Ariguaní, representa un escenario donde las interdependencias entre agua, alimentos y energía configuran un entramado de vulnerabilidades y tensiones que definen la vida cotidiana de sus aproximadamente 17.989 habitantes. Este territorio de clima tropical, marcado por la alternancia entre estaciones lluviosas y secas —condición que se ha visto exacerbada por el cambio climático—, presenta tierras bajas aptas para la agricultura, pero con vulnerabilidad crítica a inundaciones y limitaciones hídricas significativas.
El uso del suelo en Algarrobo es predominantemente agropecuario, con tres sectores que compiten por los recursos: el cultivo de palma de aceite, la agricultura campesina y la ganadería. Según el IGAC (El IGAC entrega el atlas de suelos del Magdalena, herramienta fundamental para conocer el uso de las tierras del departamento | Instituto Geográfico Agustín Codazzi), este municipio posee algunos de los suelos con mejores condiciones del departamento, lo que intensifica la disputa por su aprovechamiento. Sin embargo, el acceso al agua depende casi exclusivamente del río Ariguaní y sus afluentes, que enfrentan una presión creciente debido a los requerimientos hídricos de los cultivos de palma (los cuales demandan grandes volúmenes de agua) y de los alimentos predominantes como la yuca, el ají y el tomate, además de la actividad ganadera extendida.
Esta competencia por el recurso hídrico se traduce en una huella hídrica profundamente desbalanceada. Mientras la palma africana, eje de la economía local, utiliza sistemas de bombeo eficientes y costeables por su escala, la agricultura campesina opera con sistemas de riego rudimentarios (mangueras y técnicas poco eficientes) que multiplican la presión sobre el río. Esta brecha tecnológica revela que el problema de fondo no es únicamente la escasez hídrica, sino una desconexión estructural entre los subsistemas productivos y sus capacidades diferenciadas de acceso y gestión del agua.
El eslabón energético agrava esta situación. Garantizar el servicio de agua (tanto para riego extensivo como para consumo doméstico) requiere energía, lo que en Algarrobo significa una dependencia crítica de bombas eléctricas y diésel. La empresa proveedora de energía eléctrica, AFINIA (del Grupo EPM), se constituye como actor clave en esta ecuación, donde la sostenibilidad del subsistema hídrico queda sujeta a la disponibilidad y el costo de energías convencionales, sin que existan alternativas renovables significativas. Cuando la energía es costosa o intermitente, el acceso al agua para los patios productivos se agota, y con él, la seguridad alimentaria de las familias campesinas.
Esta interdependencia energía-agua se convierte en un cuello de botella crítico. La gran industria tiene ventaja porque cuenta con recursos para acceder al líquido, mientras que las economías campesinas, que representan un modelo dual de producción frente a la palma, enfrentan costos operativos elevados que restringen su competitividad e innovación. Los sistemas productivos extraen más agua de la que el ciclo natural y la infraestructura pueden reponer de manera equitativa, generando una competencia que no solo afecta a las actividades productivas, sino a los ecosistemas y a toda la población que requiere agua para diversas actividades humanas.
La energía, además, no solo mueve el agua sino toda la cadena agroalimentaria. Desde la maquinaria que prepara la tierra para la palma hasta el transporte que lleva los productos fuera del municipio, los procesos dependen de combustibles fósiles, lo que se traduce en una alta huella de carbono y en la perpetuación de un modelo extractivo y lineal. El potencial de aprovechamiento de residuos de la agroindustria para generar bioenergía yace desaprovechado, impidiendo la circularidad que podría cerrar un ciclo más virtuoso. (Estado del arte de la huella hídrica agrícola en Colombia | Ingeniería y Competitividad; Evaluación de la huella hídrica para el cultivo de palma de aceite en la finca Villa Beatriz del municipio de Zona Bananera, departamento del Magdalena).

Este panorama se desarrolla en un contexto demográfico que añade capas de complejidad. La mortalidad infantil se ha mantenido en cero entre el 2020 y el 2024, la tasa de natalidad ha descendido (de 18,3 a 8,6 por 1000 en el mismo periodo), pero simultáneamente la natalidad entre adolescentes ha aumentado del 27% al 33,8%. La tasa de envejecimiento aumenta, configurando un perfil epidemiológico mixto donde persisten enfermedades transmisibles simultáneamente con enfermedades crónicas. Estos indicadores reflejan cómo la presión sobre los recursos hídricos y alimentarios se traduce directamente en condiciones de salud pública.

Con 17989 habitantes, un 57,3% se encuentra en pobreza multidimensional (https://dane.maps.arcgis.com/apps/MapJournal/index.html?appid=54595086fdd74b6c9effd2fb8a9500dc) y con brechas significativas en acceso a servicios básicos. El 18,7% de desempleo se reparte en ese modelo dual entre la producción de palma y la agricultura campesina. En este escenario, el acceso a alimentos frescos y nutritivos impacta directamente en la salud, y la actividad física, la salud mental y la cohesión social que promueven los patios productivos se convierten en factores protectores frente a un entorno de vulnerabilidad.
En las zonas rurales dispersas, particularmente en el corregimiento de Bellavista donde habitan aproximadamente 1000 personas que fueron desplazadas por grupos paramilitares y que decidieron retornar en el marco del proceso de paz, la relación con el territorio adquiere un significado profundo. Sin embargo, la identidad con el territorio, los vínculos generados con los años en el entorno, las prácticas de producción y consumo tradicionales frente a las occidentales, y la educación ambiental accesible, determinan los impactos ambientales más que la presión demográfica en sí misma.
Las organizaciones campesinas como ASPROBESPAZ, ASOMUPESCA y MUPROCARIBE han permitido la implementación de patios productivos de pancoger (cultivos de maíz, habichuela, yuca, plátano, calabaza y ahuyama) como estrategia para aumentar la seguridad alimentaria, principalmente orientada a mujeres víctimas del conflicto armado. Estos patios productivos emergen no como una solución tecnológica de gran escala, sino como un laboratorio viviente de gobernanza adaptativa y resiliencia comunitaria, representando el único espacio en el municipio que, por diseño, fuerza una interacción positiva al obligar al agricultor y a su comunidad a preguntarse: ¿de dónde saco agua mientras cuido del río? ¿Cómo mejoro mi sistema de bombeo? (2020- Inició la segunda fase del proyecto de seguridad alimentaria en Algarrobo – HOY DIARIO DEL MAGDALENA 2023- El campo de Algarrobo (Magdalena) el campo florece – Federación Colombiana de Municipios) (Evaluación Integral y Estrategias para el Manejo Sostenible de las Unidades de Producción Agropecuaria | Inge CuC

Sin embargo, esta estrategia todavía no alcanza a garantizar plenamente la seguridad alimentaria. La agroindustria de la palma de aceite, con su alto poder de lobby y presencia institucional, ha capturado gran parte del caudal físico y de las decisiones sobre el territorio. Mientras Corpamag implementa viveros bioclimáticos como laboratorios vivos para involucrar a los jóvenes en procesos de protección forestal, y proyectos como AgroHub del Magdalena buscan incorporar tecnología para mejorar el uso del suelo y el agua desde un modelo democrático de ciencia ciudadana, la tensión subyacente persiste.

El ciclo de vulnerabilidad se retroalimenta: el agua se destina prioritariamente a la palma, limitando la producción diversificada de alimentos; esto repercute en la seguridad alimentaria y el estado de salud de la población; una población con mayores carencias tiene menor capacidad para adaptarse e innovar; y esta menor capacidad perpetúa los conflictos por los recursos. Las interacciones tóxicas entre subsistemas, especialmente la dependencia del diésel para bombear agua, revelan que la gobernanza del territorio —entendida como la relación entre institucionalidad y población para la toma de decisiones y manejo de recursos— se encuentra fragmentada.
La ausencia de condiciones atractivas para invertir, la infraestructura vial incipiente, las inundaciones periódicas no resueltas, la falta de organizaciones defensoras del ambiente y la escasa incorporación de perspectivas comunitarias y étnicas en las políticas públicas configuran un escenario donde el sistema en su conjunto carece de resiliencia, sinergias y circularidad. En un mundo pluridiverso, el monocultivo rompe el nexo que podría orientar al territorio hacia una verdadera sostenibilidad socioambiental. Sin embargo, la presencia de comunidades resilientes que han vuelto comprometidas con la vida, la implementación de estrategias de ciencia ciudadana y la vinculación de los más jóvenes a procesos de transformación y apropiación de su territorio ofrecen destellos de esperanza en este entramado de conflictos por el agua, la energía y los alimentos.
Gobernanza: actores, poderes, toma de decisiones.
En el municipio hay una presencia institucional pública básica constituida por la Alcaldía municipal centralizada, dependiente de la gobernación departamental (Mi Municipio – Terrritorios IA), cuyo alcalde se elige por voto popular. Las instituciones de educación: IED institución educativa departamental Rafael Nuñez, institución educativa departamental Algarrobo (primaria, secundaria y media); Unimagdalena convenios para educación superior; SENA formación técnica y tecnológica. Otras instituciones privadas cuentan con convenios para la formación-educación. Las de salud y bienestar: E S E Hospital Local de Algarrobo: primer nivel de atención; promoción de la salud, prevención de la enfermedad. Equipos básicos de salud. Convenios ICBF.
En el territorio se cuenta con organizaciones campesinas con personería jurídica (ASOMUPESCA-Asociación de Pescadores de Algarrobo; MUPROCARIBE-Asociación de Mujeres Productoras de la Región Caribe y ASPROBESPAZ-Asociación de Productores de Bellavista Sueños de Paz). Las organizaciones campesinas y grupos étnicos tienen poca incidencia en políticas públicas. Sin embargo, son estas organizaciones las que han permitido tener patios productivos de pancoger y actualmente existen mecanismos emergentes de participación a través de proyectos como AgroHub del Magdalena, para seguir fortaleciendo la producción de alimentos.
Con respecto al manejo del agua se cuenta con ACSEPAL- Administración Pública Cooperativa de Servicios Públicos de Algarrobo- dedicada a los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo en el municipio. Es una empresa pequeña constituida como organización de economía solidaria dedicada a la captación, tratamiento y distribución de agua. (Acsepal)
La presencia de grupos armados al margen de la ley sigue latente, dado que la historia de conflicto armado del país ha dejado profundas raíces que se mantienen, aunque se avance en el proceso de paz. Algarrobo no escapa a estas situaciones, sin embargo se ha aclarado en varias oportunidades que es uno de los municipios con menos presencia de estos grupos y con mayores niveles de seguridad (¡En Algarrobo no hay presencia de las ACSN! La Gobernación del Magdalena confirmó que el panfleto que circuló sobre un supuesto grupo criminal, es falso – Gobernación del Magdalena)
En la medida en que se aumente la cohesión social, se fortalezca la presencia institucional, se mejoren los niveles reales de participación democrática y se garanticen mayores y mejores niveles de vida y bienestar a la población se podrá avanzar en garantizar la gobernanza entendida como la relación entre la institucionalidad y la población para la toma de decisiones y manejo de recursos. Sin embargo, algunos de los problemas que se identifican y que en mayor o menor medida afectan este proceso son: no hay condiciones atractivas para invertir, la infraestructura de vías y caminos es insipiente, las condiciones de inundación durante los periodos de lluvias no se han solucionado, ausencia de organizaciones defensoras del ambiente, falta incorporar las perspectivas comunitarias y de los grupos étnicos, presentes en el territorio, en las políticas públicas, sin embargo, se evidencia el cambio que ha tenido desde 2000 (P3.doc) a la fecha con intervenciones y proyectos como Hub Ambiental del Caribe que han permitido que las comunidades se vinculen, a través de la ciencia ciudadana a procesos de transformación y apropiación de su territorio, al favorecer que los más jóvenes, se reconozcan como actores claves con el uso de la tecnología.
Corpamag, que es la agencia departamental que ejerce como autoridad ambiental, ha implementado también los viveros bioclimatios en Institución Educativa Departamental Rafael Núñez, como laboratorio vivo que permite involucrar a los jóvenes en los procesos de protección y conservación forestal. CORPAMAG lidera entrega de viveros bioclimáticos en Algarrobo y El Piñón en cumplimiento de compensaciones forestales impuestas a empresas privadas
En el artículo 311 de la constitución Política de Colombia se establece que el municipio es la entidad fundamental de la división político-administrativa del Estado, por lo tanto, entre otras atribuciones, le corresponde ordenar el desarrollo de su territorio. La producción agrícola el municipio de Algarrobo, enfrenta tensiones significativas debido a la competencia por el uso del agua y la tierra. El cultivo de palma de aceite ha crecido en popularidad debido a su rentabilidad, pero también ha generado preocupaciones sobre su impacto en los recursos hídricos y la biodiversidad. Este cultivo requiere grandes cantidades de agua, lo que puede afectar la disponibilidad de este recurso para otros usos, como la agricultura de subsistencia y la ganadería.( Áreas de Protección para la Producción de Alimentos: ¿protección o restricción a las actividades agropecuarias en Colombia? – SAC – Sociedad de Agricultores de Colombia) Por su parte la ganadería también tiene impactos sobre el suelo y se reconoce que el suelo del municipio es uno de los mejores, teniendo en cuenta el clima y características de la región Caribe. Estos tres sectores, palma-ganadería-agricultores, tiene diferentes niveles de poder e incidencia sobre las decisiones que se toman, luego sobre el uso del agua para la producción de alimentos queda la inquietud sobre las capacidades de los campesinos, las organizaciones agrarias y los colectivos de base, para poder proteger los recursos hídricos para producción de alimentos.
Claves para el análisis:
¿Cómo toman decisiones en el territorio?
¿Cómo se garantiza la producción de alimentos en los patios productivos cuando el agua es escaza y la energía costosa?
Narrativas del territorio: Un solo fruto para el mercado, muchas semillas para la gente
Si bien en Algarrobo no se reportan problemas de desnutrición, la seguridad alimentaria no se ha garantizado. Además de los suelos, el agua es fundamental para la producción de alimentos, recurso que es limitado y sobre el cual compiten, no solamente la palma de aceite, la ganadería y los campesinos, sino toda la población, porque el agua se requiere también para diversas actividades humanas.

El río Ariguaní, sus afluentes y su suelo son el eje de un sistema donde agua-energía y alimentos se entrelazan en un ciclo de vulnerabilidad. La agroindustria de la palma de aceite, con su alta huella hídrica y poder de lobby, ha capturado gran parte del caudal institucional y del recurso físico, que se constituye en un obstáculo para la sostenibilidad. En este escenario de asimetría, los patios productivos emergen no como una solución tecnológica de gran escala, sino como un laboratorio viviente de gobernanza adaptativa y resiliencia comunitaria. El acceso a alimentos frescos y nutritivos impacta directamente en la salud. El trabajo en los patios productivos promueve actividad física, salud mental y cohesión social. Este estudio de caso permite entender cómo la sostenibilidad ambiental y la salud pública están entrelazadas desde el nexo agua-alimentos-energía.
En el territorio se presentan unas interrelaciones rotas (dentro del subsistema Agua) a través de la falta de tecnificación en el riego campesino, que no es un problema aislado sino una interrelación interna del subsistema agua que, al ser ineficiente, multiplica la presión sobre el río. El dato concreto que se identifica mientras la palma utiliza sistemas de bombeo eficientes (costeables por su escala), el campesino usa mangueras. Esta brecha tecnológica revela que el problema de fondo no es solo la escasez hídrica, sino la desconexión entre subsistemas.
Las Interacciones tóxicas (entre subsistemas) se identifican, por ejemplo, en la dependencia del diésel para bombear agua (tal vez sea la interacción más crítica) y es aquí donde el nexo energía-agua se convierte en un cuello de botella: cuando la energía es cara o intermitente, el agua para los patios se agota, y con ella, la seguridad alimentaria.
¿Dónde se inserta el patio productivo? Es el único espacio en el municipio que, por diseño, fuerza una interacción positiva. Al plantar yuca, ají y tomate, el patio obliga al agricultor y a su comunidad a preguntarse: ¿de dónde saco agua mientras cuido del río? ¿cómo mejoro mi sistema de bombeo?
En el municipio se ha adelantado una estrategia de patios productivos que se ha sostenido por las familias campesinas que han retornado al territorio y aquellas que tienen vocación agrícola, sin embargo, esta estrategia todavía no alcanza a garantizar la seguridad alimentaria. Por esto es que la actualmente se adelanta el proyecto Agrohub, que busca incorporar a la producción de alimentos (principalmente hortalizas) tecnología para mejorar el uso del suelo, el agua y el beneficio a la comunidad en general desde un modelo democrático de ciencia ciudadana. En un mundo pluridiverso el monocultivo rompe le nexo
Glosario
La palma de aceite (Elaeis guineensis) es un plante de origen Africano que desde 1950 se comenzó a cultivar en Colombia, especialmente en la región Caribe. De ella se extrae aceite comestible, grasas industriales y biodiesel. Hoy en día se están haciendo cruces entre Elaeis oleífera y Elaeis guineensis (Aceite de palma (Elaeis guineensis): Un viaje a través de la sostenibilidad, el procesamiento y la utilización | MDPI ; Frontiers | Evidence of sustainable intensification in the production of palm oil from crops planted with Elaeis oleifera x Elaeis guineensis in Colombia y Environmental and energy issues in biodiesel production using palm oil from the interspecific hybrid OxG and Elaeis guineensis: a case study in Colombia | OCL – Oilseeds and fats, Crops and Lipids)
Municipio: Es la entidad fundamental de la división político-administrativa del Estado de segundo nivel. Primero están los Departamentos, que están constituidos por Municipios. En Colombia hay 1103 municipios distribuidos en 32 departamentos. El Departamento del Magdalena tiene 29 municipios y un distrito. Dentro de esos municipios está Algarrobo, el cual no está descentralizado por lo cual no tiene autonomía plena.
Pancoger: Se denominan así aquellos cultivos que satisfacen parte de las necesidades alimenticias de una población determinada. En Algarrobo son cultivos de pancoger: el maíz, la habichuela, la yuca, el plátano, calabaza, ahuyama.
Patio productivo: Territorio de mujeres, lugar de retorno y paz, semillero de jóvenes, ruta de memoria étnica (Ette Ennaka), resistencia campesina cotidiana, salud y buen vivir.
Para seguir profundizando
Mai, E. N. Z., Inoue, N., & Uenishi, Y. (2025). The food water energy nexus in agriculture: Understanding regional challenges and practices to sustainability. Sustainability, 17(10), 4428. https://doi.org/10.3390/su17104428
Farmandeh, E., Choobchian, S., & Karami, S. (2024). Conducting water-energy-food nexus studies: what, why, and how. Scientific Reports, 14(1), 27310. https://doi.org/10.1038/s41598-024-79214-4
Ali, S. M., & Acquaye, A. (2024). An examination of Water-Energy-Food nexus: From theory to application. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 202(114669), 114669. doi:10.1016/j.rser.2024.114669
Afshar, A., Soleimanian, E., Akbari Variani, H., Vahabzadeh, M., & Molajou, A. (2022). The conceptual framework to determine interrelations and interactions for holistic Water, Energy, and Food Nexus. Environment Development and Sustainability, 24(8), 10119–10140. doi:10.1007/s10668-021-01858-3
Dane: Demografía- https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/demografia-y-poblacion
https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/salud
ESQUEMA DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL MUNICIPIO DE ALGARROBO. ESQUEMA DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL MUNICIPIO DE ALGARROBO – Alcaldia Municipal de Algarrobo
INS: SIVIGILA- PortalSivigila2019 inicio
MAPAS de COLOMBIA- INTITUTO GEOGRAFICO AGUSTIN CODAZI: Portal de informacion geoespacial – Colombia en mapas
Palmaceite S.A. – Somos una empresa agroindustrial dedicada a la extracción y comercialización de aceite crudo de palma, aceite crudo de palmiste y sus derivados. Palmaceite S.A. – Somos una empresa agroindustrial dedicada a la extracción y comercialización de aceite crudo de palma, aceite crudo de palmiste y sus derivados.
5D21 Mini Anuario Estadístico 2024 DIGITAL.pdf
Fedepalma | Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite
Bojacá CR, Díaz DC, Quimbayo AZ, Barrera-Agudelo O, Rincón-Romero VO. (2025) Assessing Climate Reanalysis Products in Tropical Lowlands: A Validation Study from Colombian Oil Palm Regions. Rev bras meteorol.40:e40230053. https://doi.org/10.1590/0102-778640230053
T0 dieron "Me gusta"Publicado en Blog, Norcol





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