La noviolencia en España presenta coincidencias con muchos otros movimientos no violentos fuera del país; es decir, tiene la capacidad de atravesar fronteras y configurarse como un movimiento transnacional. En este contexto, puede existir mayor cercanía entre personas de distintas partes del mundo que entre los propios españoles, donde conviven posturas diversas, desde sectores fascistas hasta grupos antifascista.
Quienes se identifican con la noviolencia tienen claro que no contribuirán, ni con sus acciones ni con sus omisiones, a la deshumanización del mundo. No se debe despojar a otros de su condición humana, pues, al igual que nosotros, son seres vivos y sujetos de derechos, independientemente de su situación jurídica o legal.
Tener una mentalidad abierta es fundamental, incluso para quienes ya están dispuestos al diálogo, ya que permite reconocer actitudes propias que pueden afectar a ciertos grupos. De esta manera, se fortalece la comprensión mutua y se le da protagonismo al diálogo, apostando por una ética comunicativa que nos permita entendernos mejor como sociedad.






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