La noviolencia se aplica de distintas formas; entre ellas, la pedagogía, que se introduce en el ámbito educativo, enseñándola a los jóvenes para que aprendan a poner límites a los actos violentos y a practicar la comunicación noviolenta. Uno de los métodos más conocidos es el de Marshall Rosenberg, conocido como el método de “la jirafa y el chacal”, que propone afrontar los conflictos desde la empatía y la comprensión, en contraste con actitudes de agresividad o desconfianza. Además, existen ciertas leyes que potencian la noviolencia, aunque, generalmente, los poderes públicos no se interesan por este tipo de temas.
Un movimiento en el que podemos evidenciar la noviolencia es el Movimiento 15-M, que se organizó mediante acampadas, foros y “mareas”, para difundir un mensaje en defensa del Estado social y del bienestar. También promovía políticas públicas más justas, la transparencia, la lucha contra la corrupción y la ampliación de la participación democrática.
Se trata de un campo amplio y accesible, un método que puede adoptarse en la vida cotidiana.






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