Tenemos que cruzar límites, tanto personales como geográficos. Es necesario generar intercambios entre jóvenes y mayores, entre estudiantes y profesores, entre personas de distintas partes del mundo. Debemos continuar promoviendo un diálogo crítico que esté orientado a acciones positivas.
En ese sentido, el intercambio puede darse de formas muy simples: entre dos personas con disciplinas, campos de estudio o formas de comunicación diferentes. Lo importante es mantener vivas esas conversaciones y fortalecer los espacios de encuentro a través de las fronteras. Esa es una tarea fundamental de toda universidad.
Se trata de una conversación real basada capaz de atravesar aquello que muchas veces parece un límite impenetrable. Son precisamente esas barreras las que necesitamos romper para construir nuevas formas de entendernos y, con ello, contribuir a la creación de un mundo mejor.






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