Cada movimiento revolucionario y cada gran movimiento exitoso por un cambio social duradero ha sido construido por estudiantes y jóvenes de todo el mundo. Los movimientos por el cambio social han tenido históricamente a la juventud como fuerza motriz, en parte porque, cuando los tiempos se vuelven intolerantes, opresivos y urgentes, los jóvenes suelen asumir riesgos que muchas personas mayores no están dispuestas a tomar.
A los jóvenes se les insiste constantemente que se tomen las cosas con calma y que sus ideas son solo una fase pasajera, ya que el mundo busca mantener el statu quo. Es importante mantener un equilibrio y vivir en una conversación constante entre jóvenes y mayores para reflexionar y desarrollar acciones sólidas, inteligentes y estratégicas.
Ser estudiante no es una excusa para la inacción; más bien, es una oportunidad para descubrir y ejercer el poder personal, político y comunitario. La violencia, a veces muy cercana y localizada, puede ser profundamente traumatizante y dificultar que actuemos y pensemos con claridad. Al mismo tiempo, enfrentar esa violencia, ya sea en el hogar o en la calle, constituye una de las primeras líneas de trabajo para la construcción de paz.






Comentarios