Los movimientos sociales son poder en movimiento: son acciones colectivas de personas que se preparan, se organizan y deciden llevar a cabo determinadas acciones de manera estructurada. En ello radica su éxito, ya que aprovechan al máximo su potencial. En este sentido, la noviolencia se transforma en un instrumento poderoso de dinamización de la acción colectiva, una herramienta en manos de las organizaciones sociales para activar los grupos, potenciar sus estructuras organizativas y ofrecer un marco de referencia amplio que capte la atención de personas que no están inicialmente involucradas en el movimiento.
La noviolencia actúa como un “movimiento de movimientos”; es un elemento que dinamiza a los propios movimientos sociales, dándoles mayor fuerza y coherencia. Se sitúa en un umbral en el que puede funcionar como un conjunto de métodos para intervenir en las realidades sociales y hacer visibles las luchas sin recurrir a la violencia. Así, permite actuar en ámbitos como el psicológico, el económico, el político, entre otros, sin necesidad de causar daño o sufrimiento a otras personas.






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