Regulación emocional, salud y los Simpsons: mitos, realidades y desafíos. 

Por: Psicología de la Salud II – 2020I

Los Simpsons son una serie animada televisiva que desde 1989 cuenta la historia de una familia estadounidense en medio del desarrollo individual, familiar, académico, laboral y social de cada uno de sus personajes, los cuales se encuentran en distintas etapas del ciclo vital, lo cual permite precisar aspectos relacionados con la niñez, adolescencia, adultez y vejez. 

El episodio 18 de la temporada 13, narra la historia de Bart como creador de una serie denominada «Papá Enojado» en el que se observa el patrón de respuesta emocional relacionado con la ira y diversos momentos de la cotidianidad de Homero. A partir de la publicación de la historieta de Bart, se realiza un análisis de la conducta del padre y como se correlaciona la experiencia emocional displacenteras con la salud física, lo cual es analizado por los estudiantes de psicología de la salud II en el marco de la clase. 

Dentro de las anotaciones aportadas por los estudiantes, en término de los mitos en emociones y salud se precisa que no expresar mis emociones es equivalente a regularlas o que ignorarlas no afectarán el desarrollo. De forma progresiva las investigaciones sobre la relación entre las emociones y la salud han ido en aumento. Cada día los estudios apoyan con más fuerza la afirmación que sostiene que las emociones y nuestro organismo se relacionan e interactúan entre sí desencadenando reacciones químicas que pueden alterar la respuesta inmunitaria y el funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas de nuestro cuerpo a nivel físico y mental. 

Si bien es importante expresar las emociones, para poder hacer esto es necesaria la identificación de las mismas para iniciar el proceso de regulación, es así como dentro de los diferentes componentes de la inteligencia emocional, juegan un papel importante en el proceso, y entendida como la habilidad para regular o controlar las propias emociones (positivas y negativas) y la de los demás, de esta forma, se ha mostrado como una de las dimensio­nes más significativas de la IE, que ejerce un papel importante en el afrontamiento de las situaciones estresantes y ansiógenas, contribuyendo positivamente al bienes­tar personal (Limonero et al., 2004, 2006).

Las emociones son reacciones psicofisiológicas ante  las situaciones que vivimos a diario. Facilitan la adaptación del individuo al entorno social, preparan para la acción, y así, vemos que están en relación con nuestra vida todo el tiempo, ya que somos precisamente seres sociales. De esta forma, las respuestas emocionales expresan cómo nos sentimos en cada momento y regulan o tratan de controlar la manera en que los demás reaccionan ante nosotros (Reeve, 1995), proceso que de hecho se lleva a cabo continuamente, ya que los estados en si no son estáticos, todo el tiempo cambiamos de ambiente e interacciones y por tanto nuestras reacciones cambian. “Las emociones no son procesos estáticos, sino que van cambiando en función de las demandas del entorno, por acción de la experiencia personal y social” (Fernández Abascal, 2003).

Una vez identificadas las emociones presentes, la regulación emocional actua­ría a lo largo de un proceso temporal que iría desde la generación de emociones hasta su impacto en la persona, afectando por tanto a su bienestar y a su salud (Gross, 2007; Martins, Ramalho y Morin, 2010; Ruiz-Aranda, Salguero y Fernández-Berrocal, 2010; Schutte y Malouff, 2011), de esta forma, el ignorarlas no solucionaría nada ya que no sería posibles generar un cambio real en pro del bienestar del individuo.

Dentro de los desafíos que como gremio tenemos, podemos destacar la importancia de fortalecer la educación en el reconocimiento y aceptación de las emociones. Como parte fundamental de un proceso psicológico se encuentra no sólo la disposición del paciente si no el desarrollo de la capacidad para identificar las emociones, esté reconocimiento suele hacerse de la mano (profesional paciente) sin embargo el profesional no tiene garantía de estar presente siempre que la situación problemática suceda, además, el ideal es que el paciente logre vivir funcionalmente. Para ello este mismo debe ser capaz de identificar sus emociones. Es en este punto donde la psicología y el quehacer del psicólogo como tal tiene un desafío mayor, lograr que los pacientes desarrollen ciertas capacidades para tener respuestas adaptativas ante las situaciones, para ello los dos primeros pasos fundamentales son reconocimiento y aceptación.

Posterior a la identificación y aceptación de la emoción, es pertinente propiciar los canales para que se logre la regulación emocional de acuerdo a las necesidades y realidades de cada persona, es por ello que los procesos educativos fungen como parte importante del proceso dado que cada uno como conocedor de su contexto aportará la mayor información en busca de dicho método.

Teniendo en cuenta lo descrito la regulación emocional permite tener la capacidad para controlar las conductas impulsivas y comportarse de acuerdo con los objetivos deseados cuando se experimentan emociones displacenteras, así como la capacidad para utilizar estrategias de regulación  apropiadas para modular las respuestas emocionales con la finalidad de satisfacer los objetivos individuales y las demandas medioambientales. 

Referencias

Fernández Abascal, E. G., et al. (2003). Emoción y motivación humana. La adaptación humana. Barcelona. Ramón Areces.

Gross, J. J. (dir.) (2007). Handbook of emotion regulation. Nueva York: Guilford.

Limonero, J, Tomás-Sábado, J., Fernández-Castro, J. y Gómez, B. (2006). Influencia de la inteligencia emocional percibida en el estrés laboral de enfermería. Ansiedad y Estrés, 10 (1), 29-41.

Limonero, J, Tomás-Sábado, J. y Fernández-Castro, J. (2006). Relación entre inteligencia emocional percibida y ansiedad ante la muerte en estudiantes universitarios. Ansiedad y Estrés, 12 (2-3), 267-278.

Martins, A., Ramalho, N. y Morin, E. (2010). A comprehensive meta-analysis of the relationship between emotional intelligence and health. Personality and Individual Differences, 49, 554-564. 

Reeve, J. (1995). Motivación y emoción. Madrid. McGraw-Hill.

Ruiz-Aranda, D., Cabello, R., Salguero, J. M., Extremera, N., & Fernández-Berrocal, P. (2013). Programa Intemo. Guía para mejorar la inteligencia emocional de los adolescentes. Madrid: Pirámide.

Schutte, N. S. y Malouff, J. M. (2011). Emotional intelligence mediates the relationship between mindfulness and subjective well-being. Personality and Individual Differences, 50, 1116-1119.

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Comentarios

  1. Estimada Johanna, te felicito por el contenido de tu Blog necesario en todos los tiempos y que buena correlación con la serie The Simpsons.

    Es conminativo el abordaje que debemos realizar a las emociones de manera idónea, el cual se inicia como bien lo compartes desde la exploración, autorreconocimiento, e identificación con la finalidad de afianzar u optimizar aquellas que están dotadas de sanidad y las que estén enfermas trabajarlas desde la intervención, por parte de los profesionales en el área (ustedes) que son los especialistas en el conocimiento, pero sobre todo en la praxis.

    Nuevamente Felicidades y que bien que hagan parte de este ecosistema digital de aprendizaje del que nos nutrimos todos y todas. ¡Buen Día!

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