André era un pastor protestante que, junto a su esposa Magda Trocmé, se trasladó durante la Segunda Guerra Mundial a una región de Francia, un altiplano cercano a la frontera suiza. Allí, bajo la vigilancia nazi, lideraron una resistencia no violenta que logró salvar alrededor de 6.500 judíos, escondiéndolos en casas y ayudándolos a cruzar hacia Suiza.
No era un secreto, ya que los nazis sabían lo que estaba ocurriendo. Después de la guerra, tuvieron la oportunidad de hablar con quien había sido el comandante de la zona, quien afirmó que percibía sus acciones como sinceras y que, al no tratarse de una resistencia armada o violenta, no consideraban que tuvieran la misma justificación moral para oponerse de forma directa.
La maquinaria nazi se detuvo ante una resistencia noviolenta que, aunque conocida, funcionaba como un secreto a voces.






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