¿Cuándo la mujer podrá gozar de los mismos derechos, oportunidades y respeto que el hombre?

Partiendo de la lectura “La memoria colectiva y los retos del feminismo” de la autora Amelia Valcárcel, en donde explica las vicisitudes, conflicto, dificultades, desaciertos, aciertos, logros y reconocimiento con el que creció y se desarrolló el feminismo, me genera una serie de sentimientos encontrados con respecto precisamente a este inicio tan atropellado que tuvo hasta la división de conceptos y objetivos que tiene el movimiento en la actualidad.

Si bien es cierto que desde tiempos inmemorables, el papel de la mujer en la historia de la humanidad ha sido siempre relegado, coaccionado, discriminado, reducido, coartado, constreñido y solo ha sido tenido en cuenta para cumplir como una máquina de crear vida, realizar las labores del hogar, someterse a lo que el hombre disponga sin poder alzar su voz. También es cierto que hoy día el papel de la mujer en la sociedad es mucho más activo en cuanto a la construcción de una nueva historia gracias a las luchas que por años miles de mujeres, aun a costa de su vida se revelaron, alzaron sus voces y exigieron ser reconocidas como seres humanos.

Debo admitir que desconocía a profundidad el origen y lucha del feminismo, igualmente desconocía que existieran Olas o momentos importantes que marcaban el inicio y final de una etapa, reconozco que esos inicios, esos momentos álgidos, esas luchas pacifista, pero con resultados contundentes, calaron en mi pensamiento, nació un sentimiento de empatía por esas mujeres que sometidas por los hombres, alcanzaron importantes reconocimientos en un sistema manejado en gran parte por hombres.

No obstante, no me genera el mismo sentimiento de empatía el feminismo que veo en la actualidad, por el contrario no me siento identificada o representada por los diversos movimientos que han surgido, por la división que se ha generado dentro de las mismas feministas, ya que se ve una ruptura ideológica, o por lo menos es lo que percibo, entre lo que se quiere lograr, cómo se quiere lograr y qué es lo que se quiere lograr.

Las mujeres y hombres que impulsaron el movimiento sufragista, luego de una terrible lucha entre los discursos misóginos y filóginos del feminismo ilustrado, nos dan muestra que se puede trabajar de la mano por alcanzar un objetivo en común sin excluir, dañar, causar perjuicio.

Tal como se ve en la primera Ola, el feminismo es un hijo no querido de la Ilustración, puesto que se inicia la polémica sobre la igualdad y la diferencia entre los sexos, se abre esa puerta hacía el discurso crítico, en el cual se plantea una corrección fuerte y significativa al democratismo.

La Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraff (1782) se convierte así en la bandera del sentimiento igualitarista que surge previo a una gran revolución, que se había cultivado a lo largo de todo el discurso misógino por un hombre dominante, que tiene una posición privilegiada en la sociedad frente a la mujer.

No obstante, en la primera ola, las mujeres quedaron excluidas formalmente de los campos educativos y la igualdad en el ámbito democrático y social fueron esquivos, se había perdido la batalla, pero no la guerra, esto impulsó aún más a la mujer por esforzarse el doble por obtener ese reconocimiento y ser vista más allá como un sexo segundo, como solo la especie hembra del humano que solo debía ser educado para criar hijos, ayudar y agradar a los hombres.

En la segunda Ola, se abre una gran puerta para la mujer, en la que puede acceder a la educación, de manera paulatina se presenta un escalamiento entre los diversos grados educativos, iniciando por la primeria, la secundaria, hasta llegar a los estudios universitarios, claro está, que no eran todas las que accedían ni de forma tan fácil como hoy día tenemos el privilegio y el derecho garantizado a gozar de una formación académica, fue un camino espinoso para quienes les tocó ir de primeras, pero lo hacían pensando en futuras generaciones, pensando en nosotras.

Aquí la lucha de la mujer fue contra la misoginia romántica, y con ello surge el movimiento sufragista se convierte este no solo en el precursor de los métodos y modos de lucha tales como las manifestaciones pacíficas, la huelga de hambre, los panfletos, entre otras expresiones de protestas, sino también se logra el reconocimiento de la mujer como ciudadana, el derecho al voto y poder acceder a la educación.

También se da un hecho coyuntural que permitiría hacer aún más visible la importancia de la mujer para la sociedad y cómo el género femenino podría perfectamente manejar una nación en ausencia de los hombres quienes se encontraban peleando por los intereses de sus países en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la felicidad no duró mucho, puesto que una vez los hombres sobrevivientes del encuentro bélico retornaron a sus países, a estos les fueron devueltos sus puestos, no obstante, quedó constancia de que las mujeres lograron mantener a sus naciones a flote funcionando y de una manera mucho más eficaz que los hombres.

Todos los logros obtenidos en esta segunda Ola del feminismo siguen vigentes hoy día, si no hubiese sido por esas mujeres que de manera perseverante e insistente lucharon por el reconocimiento de sus derechos, en la actualidad seguiríamos como mujeres sometidas al papel relegado de lo privado, sin tener voz y voto en la sociedad mientras los hombres la construyen a su gusto, modo e interés. Ahora solo falta que esto que se inició a mediados del siglo XIX siga repercutiendo en el siglo XXI, que hagamos más por nuestro presente para brindar un mejor futuro a las nuevas generaciones.

La lucha por el reconocimiento del importante papel de la mujer en la sociedad, en la humanidad, en la historia, no acaba ahí, puesto que inicia la tercera Ola, en esta el feminismo con un diagnóstico identifica que el orden patriarcal se mantiene intacto, campante, inmune, por lo que se comienza a identificar como “patriarcado” al orden sociomoral y político que mantenían la jerarquía masculina.

Para este entonces, el feminismo de los años setenta acabó con los paradigmas sobre la feminidad que rodeaban a la mujer lo que inició una serie de cambios en los valores y formas de vida que aun en la actualidad se siguen produciendo.

No obstante a los espacios que seguían abriéndose al movimiento feminista, este se enfrentaba también al problema de ser transformado en una teoría de las élites, sin embargo su idea anti jerárquica e igualitarista se convertían en sus más cercanos aliados para no perder su identidad, pero esto no impidió la aparición de la tensión entre la igualdad y la diferencia.

El feminismo logra consolidar su complejidad al mantener su esencia, el igualitarismo, logrando con esto doblar las teorías de las élites. Por tal razón sigue siendo un resorte agitativo en la esfera global, política, económica y social, convirtiéndose en un tema de vital importancia para tratar en los diversos debates que se generan en lo que refiere al futuro de las diversas sociedades.

Aunque ha recorrido un largo camino, el feminismo aún le falta muchos objetivos por cumplir, se ha avanzado mucho, sin embargo, este movimiento puede constituirse en garantía de llevar una sociedad en paz, ya que está empeñado en la desaparición de la violencia de género, uno de los grandes problemas de la sociedad actual, sobretodo en la colombiana, al igual que las individuales.

Creo que los grupos feministas, deberían tener un poco más presente esta lucha que se inició desde el siglo XVIII y valorar todo esos logros que se consiguieron a través de la unión de las causas, de los objetivos en común, no sobreponiendo los intereses particulares sobres los colectivos, es una de las grandes falencias que he podido observar desde lejos de los movimientos feministas en la actualidad, no se trata de llamarse ‘radical’ al romper todo, dañar todo, causar estragos para así lograr ser visibles y llamar la atención sobre una problemática o por querer que se reconozca una petición a la mala.

Creo que como sociedad, estamos llamados a practicar el feminismo de la igualdad, ese movimiento social, que hace parte del feminismo en general, y tiene como fin conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, en todos los ámbitos (social, cultural, político).

Con toda esta información, me surge el interrogante, con el cual titulé este ensayo, ¿Cuándo la mujer podrá gozar de los mismos derechos, oportunidades y respeto que el hombre?, creo que esto sucederá el día en el que entendamos, a mi forma de ver, que no seamos defensores de un género más que el otro, sino que seamos defensores de la humanidad, que nos llamemos humanistas, que exista el movimiento humanismo, en el cual nos olvidemos de los géneros y pongamos en primer lugar al ser humano, que sin importante su identidad de género u orientación sexual, tenga derecho a acceder a todos los campos en los cuales se quiera desempeñar cada individuo sin tener que pasar por ningún de discriminación. 

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